La ley del bueno de Vilfredo.

lunes, 22 de junio de 2009
Una de las creencias más tontas que conozco es que para conseguir un gran beneficio hay que dejarse el alma en el empeño. Ya dije aquí que nada vale tanto como nuestra alma. Con lo cual no hay beneficio que valga la pena si ese ha de ser el coste.

Recuerdo solo dos cosas de la carrera de empresariales:

La primera es, que la ley fundamental y única de la economía radica en conseguir el máximo beneficio con la mínima inversión, esta es la ley de la máxima rentabilidad.

Y la segunda, es que estudiamos la carrera de empresariales para conseguir un título para luego trabajar para gente sin título ni carrera que está creando empresas mientras nosotros estudiábamos. Paradójico, ¿verdad?.

De eso se trata: “de conseguir el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo”.

Hay por ahí otra ley o principio que es mi favorita, es la de Pareto -Vilfredo para los amigos-(¡ojito, que no la del paleto!), que dice que el 80 % de los beneficios se consigue con el 20% de los esfuerzos, es decir que hay un 80 % de esfuerzos que solo genera el 20% de beneficios.

Es curioso como en economía tenemos clara la verdad de estas leyes y sin embargo no las usamos para el resto de las cosas de la vida. Porque estas leyes no solo valen para la economía sino para todo.

Solo es necesario pararse a pensar. O sí, dije pensar. ¿Algún problema? Pues eso.

Lo gente es poco propensa a pararse a pensar, parece que nos diese pereza y no fuera necesario. Cuando es lo único que es necesario. La acción está muy bien y es indispensable pero será de poco provecho si no es causada previamente como resultado de un pensamiento claro y planificado, ¿no crees? Necesitamos entrenamiento. Entrenamiento para pensar.

El otro día vi en una librería un libro titulado “Pensar es gratis”. Coño, pues es verdad. Pero no, preferimos tirarnos a la piscina sin haberlo pensado bien antes. Y claro nos damos planchazos o nos caemos encima de alguien o nos damos con el fondo o vete tú a saber el que y si caemos bien será por casualidad.

Otra extraña y absurda opinión generalizada es que para ganar mucho hay que trabajar mucho. Pues es curioso pero la gente que yo conozco que gana mucho, mucho también es el tiempo que se pasan jugando al golf entre semana. ¿De verdad crees que la gente que gana 10 veces mas que tú, trabaja diez veces más horas que tú? Pues va a ser difícil porque eso supondría que trabajan 80 horas al día. ¿No será que trabajan menos o las mismas horas que tú pero de manera mas productiva, planificada y mejor? Va a ser que sí.

Según la ley, el 80% de las cosas que hacemos solo nos reportan el 20% de lo que queremos conseguir. ¡Quieto parao¡y párate a pensar. Y reflexiona sobre cuales son las cosas que hemos de hacer para conseguir la mayor parte de nuestro objetivo, sea este el que sea y céntrate en ellas.

No hagas caso de aquellos que dicen que consiguieron lo que tienen realizando un esfuerzo enorme. Mienten como bellacos. No se por qué lo harán, supongo que para darse un mérito que creen que no se merecen si no es a cambio de sudor y lágrimas. Esto es producto también de una extraña y falsa creencia.

Algunos dirán, pero es que Dios dice en la Biblia “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Pues o el que lo escribió le entendió mal o hablaban de otra cosa. Porque mi Dios dice “Acepta agradecido el pan que Te doy amorosamente y no lo rechaces” y también dice “No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que procede de Dios”.

Tú verás el Dios en el que elijes creer. Ya hablamos que cada uno cree lo que le da la gana. Pero si miramos dentro de nosotros vemos que estamos llenos no de creencias sino de certezas, pero esta es harina de otro costal.

Un día tu padre te dijo lo que el suyo le dijo a él, que es lo que a él le dijo el suyo…… y así se crea un paradigma. En un libro que estoy leyendo lo explican como "el caso del jamón".

Resulta que el autor un día de niño le preguntó a su madre porque siempre le servía la tira de jamón troceada de aquella peculiar manera y su madre le cuenta que porque su madre se la servía así de siempre pero que no sabia muy bien porque. De manera que el niño llamo a la abuela y esta le dijo que lo hacia así porque la madre de su abuela, de joven tenia un horno, que en aquella época eran muy pequeños, y para que entrase el jamón había que trocearlo de aquella peculiar manera. Pues ya está. Aclarado el misterio. !Pero es que el tamaño de los hornos ha cambiadoooooo ¡

El caso es que no sabemos porque hacemos las cosas, pero las mayorías de ellas las hacemos porque alguien antes las hizo así y nos han dicho que así es y creemos que es así como ha de hacerse sin plantearnos ni cuestionarnos nada al respecto. Nos dijeron que es así y punto pelota. ¡Pues no!

"Solo conozco dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y de la primera no estoy del todo seguro"
Albert Einstein

Es hora de pensar diferente. Y de hacer las cosas a nuestra manera. Y de cuestionarnos todo cuanto se nos ponga por delante y nos de la gana cuestionar. Y pensar una nueva manera de hacer las cosas. El mundo ha progresado gracias a hombres y mujeres que pensaron diferente y se cuestionaron las creencias y paradigmas del momento.

¡Anímate a ser uno de ellos!

Renunciemos a la mediocridad y al hastío de una vez por todas. ¿Ok?

3 comentarios:

antonio s dijo...

Lectura recomendada: the Long tail, Chris Anderson. La ley de Pareto no se cumple en internet. "El mercado de masas se está convirtiendo un una masa de mercados"
un saludo

Leticia dijo...

Excelente artículo...pensar es gratis pero incómodo y en eso se basa la mediocridad humana.
Y sobre la estupidez recomiendo, El camino del Elefante de José Saramago. Leticia

Anónimo dijo...

Como siempre, interesantes pensamientos..... pensar será gratis pero no veas lo que cuesta. Un beso
Mi recomendación literaria, mi querido Oscar Wilde, sabía tanto de la estupidez humana.....
Lia

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