Simplifica tu vida

martes, 30 de junio de 2009


Hoy tras una charla con Enrique, que me ha animado a hacerlo, he decidido escribir unas breves líneas sobre lo que significa para mí “simplificar la vida”.
Básicamente, para mi es desprenderse de todo lo material, que no nos es necesario al cien por cien, que no es fundamental, para poder avanzar, para desarrollarnos. Es fomentar el desapego a lo inútil.
Creo, desde mi humilde opinión, que debemos quitarnos de encima cosas que nos estorban para poder adquirir nuevas perspectivas en la vida.
Y no solo hablo de lo material, sino también de lo inmaterial, de esos recuerdos que no nos permiten avanzar espiritualmente, de esos sueños ya caducos (hay que tener sueños, pero estos deben ir evolucionando al paso que le marquemos nosotros), de esas ideas que cuadriculan nuestra mente ¡seamos flexibles!
O diciéndolo de otra forma, para llenar la taza, primero hay que vaciarla.
Me dirás ¿por qué demonios escribe hoy sobre este tema?
Pues en eso me encontraba yo esta tarde, ocupado en vaciar no la taza, sino la vajilla completa, dado que estoy intentando simplificar al máximo mi vida, y para ello la limpieza de objetos innecesarios se ha convertido en una prioridad, cuando parlé con el señor Miralda y me indico la posibilidad de hablar del tema.
Te he de decir que todo esto comenzó cuando leí algo que se me quedó grabado en mi disco duro de una forma impactante:
“Todo lo que no uses en los próximos seis meses, en más de un 95% de las ocasiones, no lo usarás en resto de tu vida” y yo me pregunté: ¿Qué demonios hago con todo lo que tengo almacenado en el trastero?
Todos tenemos en casa cientos de objetos de la afamada marca “Porsi” ¿recuerdas su slogan? “No lo tires “porsi” algún día te hace falta”, pues bien, esta frase deberíamos desterrarla al reino del olvido de una vez…
Esa frase que me marcó, nos está diciendo claramente que todos los cacharros, ropa, enseres, que tienes allí almacenados solo los usaras como máximo con un 5% de probabilidad. ¿te compensa tenerlo guardado? A mí, desde luego que no.
En nuestro camino del éxito, debemos llevar las alforjas lo más ligeras posibles, de esa forma conseguiremos afrontar los obstáculos de mejor manera, con mayor agilidad y aunque parezca extraño este planteamiento, te he de decir que yo ya dejé de ser chamarilero hace tiempo, y me va muy bien.
No quiero mirar a nadie, pero tengo muy cerca de mí a algunos, incluso alguno con el síndrome de Diogenes, pero estaros tranquilos, no daré nombres, ¡al menos por esta vez!
Me costó dar este paso, pero que mucho, pues toda mi vida había estado almacenando todo tipo de objetos, pero te he de decir que ahora la sensación interior es realmente placentera, la libertad en mayúsculas, te abraza con más fuerza.
Decía Henry David Thoreau “Un hombre es rico por las cosas de las que sabe prescindir”, y en eso ando yo, intentando acabar de prescindir de lo máximo posible.
Entre las sensaciones que he conseguido ganar para mi vida una es la de haber bajado mi nivel de estrés, había veces que me agobiaba el ver muchos objetos alrededor mío, gane espacio en casa, los muebles “visten” más tras la transformación, ¡mi vida puede bailar con más alegría!
El minimalismo práctico posiblemente nos dejará con menos cosas, pero seguramente con las mejores y desde luego con mucha más satisfacción. Si conseguimos la fórmula de esfuerzo y orden que nos funcione, tendremos un menor estrés visual y psicológico, y el camino estará más libre, para afrontar nuestros retos.
Al liberarte de lo que no usas puedes crear bienestar si lo donas a ONGs, iglesias (o sitios de culto de cualquier religión), así te aseguras que la ropa, libros, juguetes, etc. terminarán en las manos de alguien que le dará un mejor uso, lo que a ti te sobra puede ser fundamental para otra persona.
Espero haberte ayudado con estas líneas a tomar la decisión de simplificar tu vida ¡Anímate!

2 comentarios:

Hernandez y Fernandez dijo...

Yo aún diría mas....

No solo se trata de desapego material, sino del inmaterial (y no quiero ser budista) Me refiero al apego que tienes a tu trayectoria, a lo que sabes hacer, a las habilidades/capacidades/experiencia que piensas que te son absolutamente necesarias para seguir, y que en muchos de los casos solo son una carga que te hace volver a cometer los mismos errores una y otra vez.

Grandes posts muchachos... sigan así.

Anónimo dijo...

Chapó.
Berllerak

Publicar un comentario en la entrada

creative commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

keegy.com