La llave de la felicidad y por supuesto también del éxito

lunes, 24 de agosto de 2009
Permíteme que te presente la llave de la felicidad, se llama Perdón. Pero déjame que te hable de él porque en principio no es el perdón que ya conocemos la mayoría, al que yo me refiero es al verdadero perdón. No son lo mismo.

El perdón que la mayoría conoce es aquel que demuestra cuan generosos somos para con los demás cuando estos nos hacen alguna ofensa o agravio. Normalmente es un "te perdono pero no olvido".

Es solo un perdonar acciones de otras personas que creemos que nos han hecho daño, y si nos piden perdón de la manera e insistencia adecuada y pasado el tiempo reglamentario pues vamos y "generosamente" les perdonamos, pero solo una o dos veces, pues a la tercera no hay perdón que valga. Los eliminamos de nuestra vida y punto pelota.

Yo me refiero al perdón que es sinónimo de "pasar por alto", al perdón que perdona personas, situaciones, hechos y sobre todo nuestros pensamientos, aquellos que nos hacen daño. Me refiero al perdón que entiende que en verdad no hay nada que perdonar, pues sea lo que fuere carece de ninguna importancia en comparacion con el poder perder nuestra paz y felcidad interior. Me refiero al perdón de quien sabe que no puede ser ofendido ni dañado. Me refiero al perdón del que se niega a otra cosa que no sea ser feliz y estar en paz.

Te voy a poner un ejemplo, el de mi querida amiga Ana. Anita, como la llamo a veces es alguien muy especial, esta llena de vida y alegría, verla para mi es un chute de buen rollito. Pues hace unos días yendo con su recién comprada moto por el centro de Madrid un coche decidió pasar por encima de ella para hacer un giro tardío y no paró a socorrerla. Ana se fue al suelo y ahora está en el hospital con quemaduras varias, inmovilizada con las dos piernas escayoladas y una mano en plan garfio.

Bien, el caso de Ana es que se la ve radiante, feliz y lo más asombroso te diré es que ni una sola vez a mencionado al conductor del coche causante de su accidente y que no paró a socorrerla. Ni una sola palabra de rabia, frustración, insulto...nada. Ese es el perdón. Anita no tiene tiempo para perder su paz y su felicidad, de manera que ha perdonado, es decir, ha pasado por alto ese detalle. Y sigue adelante con su paz y su alegría. Es una bendición para todos los que tenemos la suerte de estar a su lado.

Otros, estarían pensando en como poder localizar "al capullo ese", estarían enrabietados pensando como puede existir gente así, capaz de pasar por encima de uno con tal de hacer un giro estupido en una glorieta, de no pararse a socorrer a un herido. Estaríamos llenos de furia, sufriendo por dentro, doloridos, cabreados e indignados. Habríamos perdido absolutamente la paz y la alegría interior, además de estar postrados en la cama de un hospital.

El otro día el médico le dijo a Ana que con el ánimo tan bueno que tenía no le quedaba otra que darle el alta.

Mira, yo creo que el éxito, la paz y la alegría está en el interior de todos nosotros, el problema es que le hemos echado un montón de cosas encimas que no nos dejan darnos cuenta de que están ahí, en nosotros. Pero hay algunos que han conseguido quitarse el lastre y están en paz consigo mismos y con el mundo, cuando tienes esta sensación te niegas a perderla, sabes que ha de estar contigo para siempre y así lo deseas y así ha de ser, no dejas que nada ajeno a ti te la quite ni la perturbe, como en el caso de Ana.

Estamos llenos de ideas muertas, pensamientos efímeros, miedos pueriles y metas absurdas que llenan nuestro día a día. A esta suma de pensamientos absurdos se le llama ego, que es con lo que confundimos nuestra identidad, pero que no somos nosotros. Todas estas cosas no son más que pensamientos e ideas erróneas aprendidas del pasado que nos impiden ver el interior de nosotros. Pero la buena noticia es que no tiene porque ser así.

Se trata de que cada vez que tengas un pensamiento que no te haga sentir bien, simplemente lo deseches y lo dejes pasar por tu mente sin hacerle más caso. Parece sencillo, ¿no? Tu me dirás que como vas a poder hacer eso, si tienes este problema y este otro y lo de mas allá. Yo te digo, que las situaciones de tu vida que ya están ahí, ahí están, pero no tienen por que causarte mas daño en tu mente pensando negativa e insistentemente una y otra vez sobre ellas. De hecho jamás podrás resolver un problema hasta que dejes de darle vueltas y de pensar en él. Es entonces cuando te vendrá la solución a tu linda cabecita. Así de fácil. Así de sencillo.

Mi amigo Enrique, siempre dice y con toda la razón del mundo que si un problema tiene solución, ¿para qué preocuparse? y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?. Dios nos de sabiduría para discernir entre ambos tipos de problema.

Una cosa son la cosas que te suceden y otra muy distinta es como tu decides sentirlas en ti. Tómate tu tiempo para ver con claridad aquello que perturba tu paz y date cuenta de que nada tiene el poder de hacerlo. Ya sé que si no tienes práctica llevará su tiempo perdonar (pasar por alto) todo aquello que perturbe tu paz, pero fortalece esta idea en ti pues es la clave de todo lo bueno que puedas desear en este mundo extraño.

Te recuerdo por si lo olvidaste que tu no eres tus pensamientos, ni tu mente, y tu puedes dejar pasar por alto (perdonar) los pensamientos que no te hacen bien y asi no perder tu paz interior.

Lo dicho, que tu voluntad primero que nada sea ser feliz y estar en paz.


Manual de uso y disfrute de la mente (3ª parte)

sábado, 22 de agosto de 2009
Siguiendo con nuestro manual de uso y disfrute de la mente, hoy vamos a ir al cogollo de la misma.

Ya hemos dicho aquí en este blog que si no eres dueño y señor de tu mente no tienes nada, y ningún éxito que consigas será nada en verdad y añado ahora, que si es así, entonces será tu mente quien te gobierne a ti, y esto es peor porque aparte de no tener nada serás esclavo de una mente ingobernable, autoritaria, egoísta, miedosa, caprichosa, pérfida y cruel. Serás esclavo de tu pasado eternamente. Te habrás identificado con tu ego.

Me refiero en este contexto a la mente como la suma de tus pensamientos, como el proceso de un pensamiento tras otro. Para ser exactos es solo una parte de la mente, no toda la mente, pero es con la que tú te identificas. Podemos llamar a esta "ilusoria parte de tu mente", con el nombre de ego.

Aclarado esto, te digo: Tú no eres tu mente. Tú no eres tus pensamientos. Tú eres aquello que es consciente de su mente y de los pensamientos que la conforman. Por eso hablamos de "mi mente" y "mis pensamientos", tú eres ese "mi". Tú eres el propietario de tu mente.

Ahora bien si no eres el ego que siempre has creido ser, ¿quien o qué eres tú?.

Digamos que tú eres el que está tumbado en la hierba mirando, observando hacia el cielo (la mente),viendo pasar tranquilamente las nubes (pensamientos), y hay nubes negras (pensamientos que nos hacen mal) y nubes blancas (pensamientos que nos hacen más o menos bien). ¿De donde vienen esas nubes? Esta es otra cuestión.

Desde la hierba placidamente puedes hacer dos cosas, identificarte con el cielo y las nubes y creer que ellas y tu sois lo mismo, analizando, juzgando, regodeandote en las nubes, prestándolas atención y enfocándote en ellas, con lo cual te conviertes en ellas (nos convertimos en lo que ponemos nuestra atención) o dejarlas pasar, simplemente, sin juzgarlas ni entretenerte en ellas ni un segundo, tan solo observando como siguen su camino, sin más, solo eso. En este caso te conviertes en el observador y no en el pensador. Por si no te lo había dicho antes, tú tampoco eres el pensador. Tú eres el observador, la conciencia. Aquel que se vuelve consciente de su mente y sus pensamientos.

Algunos llaman a esto hacer meditación, es decir dejar pasar los insistentes pensamientos sin prestarles atención hasta que poco a poco dejen de pasar, de manera que llega un momento en que no pasan más y te vuelves consciente plenamente en un estado que podíamos llamar de no mente, de no pensamiento.

Dicen los que saben, que en este estado es donde tú estas y eres en verdad, pues tus pensamientos son tan solo un pasado ya experimentado, es decir aquello que ya no es, y en el no pensamiento estás en el aquí y ahora en ti, es decir en el momento presente, en aquello que si es, que si eres. Suena razonable, ¿no crees?.

Es decir, que la mente formada por la suma de todas tus vivencias y pensamientos del pasado, no eres tú, pues tú solo eres y estas en el momento presente, que en verdad es el único momento que existe y del que puedes ser consciente. Tampoco eres ni estas en los pensamientos de futuro. Si te das cuenta, cuando observes y seas consciente de tus pensamientos, verás que son siempre los mismos, una y otra vez, y al no ser consciente de esto nos estamos identificando con esa imagen no real que conforma la suma de esos pensamientos y te repito, esa imagen no eres tú. Tú no eres una imagen. Tú eres otra cosa. Tú eres conciencia.

Te invito a un experimento: siéntate en un lugar tranquilo, ponte cómodo, cierra los ojos, y limítate a ser consciente de tu respiración, se consciente sin más, de como inspiras y de como exhalas, no fuerces nada, ni el ritmo ni la intensidad de la respiración, solo se consciente de cada inspiración y de cada exhalación. Verás que enseguida te has olvidado de ser consciente de la respiración y que estas enfrascado en algún pensamiento, ("mañana tengo que entregar el informe de ventas del ultimo trimestre y lo tengo a medias" o "¿cuando se juega la champion esta semana?" o "que guapa era la camarera que me atendió esta mañana", etc, etc), cuando te pase esto deja de pensarlo y vuelve a ser consciente de tu respiración. Te llevará tu tiempo.

Al principio te costará mucho y acabarás pensando una y otra vez, pero con la práctica (como casi siempre) alcanzarás momentos cada vez mas largos en los que te vuelves plenamente consciente solo y exclusivamente de tu respiración, y habrás dejado de pensar y estarás plenamente viviendo y siendo el aquí y ahora. Dicen que en ese espacio sin pensamiento se encuentra Dios, la verdad, lo infinito, lo desconocido o como tu quieras llamarlo. Se da el caso que no puedes hacer dos cosas a la vez, observar tus pensamientos y pensar en algo al mismo tiempo, por eso cuando consigues estar simplemente observando, alerta, siendo testigo de lo que pasa por la mente, dejas de pensar, y te das cuenta que tu no eres tus pensamientos, no eres lo que creías que eras, nunca lo fuiste, ahora eres libre. Ahora mandas tú. Eres dueño de tu mente.

La importancia de este ejercicio, que te recomiendo que pase a formar parte de tu vida diaria encarecidamente, es la de desidentificarte de tus pensamientos, de tu mente, de tu ego, tres nombres para una misma cosa. Si sigues identificándote con tus pensamientos, tu vida será una repetición constante de lo ya vivido, de tu pasado, pues tu mente es la suma de tu pasado, ese es tu ego. No estarás viviendo en verdad, estarás viviendo en lo que ya murió. No estarás abierto a recibir la verdad y las cosas nuevas y buenas de la vida.

Tu mente por razón de lo que es solo se mueve en el pasado, se mueve solo en lo conocido, identificándote con ella repetirás continuamente lo mismo de siempre. Para que esto no sea así, debes identificarte con aquello que esta más allá de tus pensamientos y de tu mente. Con la práctica empezarás a sentir cosas nuevas, te volverás creativo porque te habrás abierto a lo nuevo y desconocido, y sobre todo empezarás a encontrar la paz en ti y a conocerte a ti mismo.

Dicen en la India que si fueses capaz de estar en este estado de no mente durante 48 minutos, te iluminarias, conocerías a Dios , la verdad, la vida, la realidad y a ti mismo.

En el momento presente, en el estado de conciencia, siendo el observador, al no existir el pensamiento, no existe el miedo, ni el sufrimiento, ni la pena, ni la culpa, ni la rabia, ni la perdida, ni el resentimiento, ni las prisas, ni la desdicha, ni la ansiedad, ni la escasez......Y lo que queda cuando nada de esto está, eres tu mismo, el de verdad.

La manera de permanecer siempre en este estado es estar concentrado siempre en el aquí y ahora, en aquello en lo que estas haciendo. Si estoy comiendo, me concentro en comer y como, y no estoy pensando en lo que he de hacer mañana. Si estoy conduciendo, me centro en conducir y conduzco y no estoy pensando en la conversación que tuve con mi jefe. Si me ducho, me concentro en ducharme y me ducho y no estoy planificando el viaje del fin de semana.

A todo esto se refiere la Biblia cuando dice: "Mantente quieto y reconoce que Yo Soy Dios"

Como dice una desiderata que ya publicamos en el blog: "Muévete plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que puede haber en el silencio" (de la mente). Esto es meditar.

Tu eres mucho más de lo que crees, tu no eres pequeño ni insignificante, no eres diferente a los demás, ni débil, ni torpe, ni impulsivo, ni triste, ni enfermo, eso son solo pensamientos que no significan nada y que no son lo que tú eres. Tú eres mucho más.

Tampoco eres el mejor, ni el más fuerte, ni el más listo, ni el más hábil ni el más bueno, ni el más sano, no eres diferente a los demás.Tú eres mucho más.

Te invito pues a que te descubras a ti mismo ... sin miedo.

Ya te conté que una vez le pregunté a un buen amigo: ¿qué es el amor? y él dijo: "el amor es lo que queda cuando se da en ti la total ausencia de miedo"

No te quedes en la superficie. Vuélvete hacia dentro. Vuélvete consciente.

La más grande aventura de esta vida está en descubrir tu interior. Descubre que eres en verdad.

No experimentarás jamás un éxito mayor.

La pareja y el éxito

miércoles, 19 de agosto de 2009
Hoy me dí cuenta que en nuestro blog aún no habíamos hablado de las relaciones de pareja, y la verdad es que considero que para una vida exitosa y feliz, disfrutar de relaciones sanas y felices, sea de amistad, trabajo o pareja ayudan mucho a conseguir el deseado "éxito feliz".

Sin embargo, parece pelín complicado encontrar parejas lo suficientemente maduras y conscientes que realmente se ayuden entre si a ser más felices. Parece como si lo que primase es ser yo feliz y tu hacer lo que a mi me haga ser feliz.

En muchas ocasiones lo que solo está pensado para compartir dicha y felicidad se convierte en un compartir desdicha e infelicidad. ¿Entonces para que seguir juntos?

Los primeros meses son geniales, mostramos lo mejor de nosotros, y aceptamos al otro tal y como es y nos parece genial, pero con el paso del tiempo los cosas suelen empezar a cambiar. Empezamos a ser posesivos, mal pensados, desconfiados, hipersusceptibles, resentidos y exigentes.

Queremos que las cosas sean como yo creo que han de ser, según mi manera de ver la vida y si no las ves como yo las veo, el conflicto, la discusión y el enfado están servidos.

Mira, el amor de pareja como todo lo bueno y sano de esta vida ha de fluir. No ha de ser un pelear y sufrir para mañana ser felices, es una absoluta contradicción sufrir para conseguir ser feliz, no tiene sentido.

¿Por qué una pareja que decide estar juntos para compartir y aumentar su felicidad, acaban haciéndose daño?. ¿Por qué? ¿Para qué? Solo se entendería si el ser felices no fuera el verdadero objetivo de la pareja. Quizás en verdad no lo sea.

Muchos están en pareja para no estar solos y no sentirse desdichados y piensan que estando en pareja, encontraran la felicidad y eso no es así. Jamás podrá ser así. La felicidad esta en ti, nunca la podrás encontrar fuera de ti, por eso cuando nos emparejamos por miedo a estar solos, la desdicha esta garantizada, ya que si no soy feliz por mi mismo nadie me hará feliz y por esta razón culparé al otro por no haberme dado lo que esperaba de él y que nunca me podrá dar. Y la relación se volverá un infierno en la tierra. El otro al final se volverá el culpable de mi desdicha e infelicidad y así se lo haré saber y sentir. Le culparé de lo que no tiene ninguna culpa y así los dos serán profundamente desdichados.

El único motivo sano y real para estar en pareja no puede ser otro que el de querer compartir libremente la felicidad del uno con el otro, y al compartirla, esta se extiende y se hace aun más grande.

La libertad en la pareja es vital. La sensación de posesión típica de las relaciones de pareja provocadas por la inseguridad en uno mismo son motivo de conflicto y sufrimiento innecesarios.

Si dos no se entienden juntos, no estén juntos. Ya esta. ¿A qué tanto problema?

Una relación de pareja exitosa ha de estar soportada sobre una confianza plena en el otro, en un respeto y aceptación absolutos de su forma de vida, de expresarse y de ser.

Dicen por ahí: "piensa mal y acertarás", quizás sea así en muchas ocasiones pero yo añado, piensa mal y aciertes o no, lo que esta claro es que te volverás un amargado y amargarás a tu pareja y a todo el que esté a tu alrededor.

Yo te digo piensa bien, "decide, elije pensar bien", y aciertes o no, serás más feliz tu, tu pareja y quien esté a tu lado. ¿No se trata de esto?

La relaciones de pareja muchas veces se vuelven campos de batalla, en donde el egoismo, la inseguridad, los celos, los resentimientos y la culpa campan a sus anchas y ganan la batalla, sembrando pelea e infelicidad.

Proyectamos en el otro nuestros miedos, errores y culpas, vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Nos volvemos los poseedores de la razón y la verdad y creemos que el otro con su comportamiento nos quiere atacar, hacer daño y aprovecharse de nosotros. Nos volvemos interesados, yo te quiero si tu me quieres, y si haces lo que yo entiendo que debes hacer. En fin, ya sabes de que te hablo, ¿no? Esto es enfermizo y solo puede producir enfermedad.

La amistad a diferencia de la relación de pareja es normalmente más desinteresada, aceptas a tu amigo tal y como es, sin pedirle nada a cambio, todo esta bien, a menos que esperes algo en concreto de esa amistad, y si es así, si no lo encuentras, te decepcionarás igualmente y ya no habrá mas amistad solo decepción. No esperes nada y nunca sufrirás decepción alguna. Limítate a compartir lo que tu eres sin esperar nada a cambio.

El verdadero amor, y no al que estamos la mayoría acostumbrados, es completamente desinteresado, da sin pedir nada a cambio, confía en el otro, piensa siempre bien de él, el resto es un querer ser feliz a costa de la felicidad del otro, y eso es todo menos amor. Es desdicha y sufrimiento para ambos.

No esperes nada de nadie, limítate a compartir lo que lleves dentro, a aceptar lo que se te quiera dar y si lo que recibes no es lo que buscas, cambia de pareja y ya esta, sin más. Entiende también que el otro tiene su propia historia y aunque tu no lo entiendas, lo que el hace es lo correcto para él, en función de sus vivencias y pasado, en verdad no quiere atacarte si es verdad que te quiere, pero si tu te sientes atacado, háblalo, y si conseguís entederos, genial y si no, dejar de sufrir y pelearos estando juntos, y cada uno por su lado.

Solo deberías tener un objetivo en la vida y es ser feliz. Haz todo cuanto esté en tu mano, busca la felicidad allí donde en verdad está, dentro de ti, en tu mente, en tus pensamientos, en tus elecciones, en tus decisiones, en tu corazón, en una mirada limpia, sin resentimientos, ni culpas ni absurdos temores. Da sin pedir ni esperar nada a cambio. Acepta con gusto y agradecimiento aquello que se te da. Aquello que das no solo no se pierde sino que se hace más grande en ti. Lo que no das lo pierdes.

De una vez por todas que tu voluntad primero que nada sea ser feliz.

El verdadero amor es buscar la felicidad del otro....sin perder de vista la nuestra.

El sastrecillo valiente ( o algo más acerca del miedo)

lunes, 17 de agosto de 2009
Hace un par de meses, escribí en este blog acerca del miedo al futuro, ese extraño personaje que nos acompaña en las decisiones más o menos decisivas que debemos tomar en nuestro camino vital.

Todos hemos sentido miedo alguna vez en nuestra vida, muchas veces se trata del denominado miedo equilibrante, o miedo prudente, que es aquel que nos permite identificar situaciones de autentico peligro para nuestra integridad.
Este miedo nos ayuda por ejemplo, a no acordarnos del árbol genealógico del jefe, o con otras palabras, que no digamos en muchas situaciones lo que estamos realmente pensando, para no perjudicarnos.

En esta ocasión, como en otras, el miedo puede ser un grandísimo aliado, pudiendo llegar a ser muy bueno para nosotros, como por ejemplo el miedo a acercarse demasiado a un acantilado puede salvarnos de un buen castañazo. O si recordamos nuestra niñez ¿no era buenísimo el miedo a enseñar las notas a tu padre, lo que hacía que estudiases más? (Lo digo ahora a toro pasado… porque en su momento ¡bufff!).

Pero ¿que es lo que ocurre? que este miedo se puede alargar en el tiempo, provocándonos un verdadero daño, evitando que tomemos decisiones, o avancemos en la búsqueda de nuestro éxito interior… de nuestro verdadero propósito, ¡de nuestra felicidad!
En la vertiginosa vida actual, cada vez es más difícil desarrollar todo nuestro potencial, nuestro talento y máxime cuando nos encontramos en una situación constante de miedo.

Esto resulta paradójico en un mundo como el empresarial, donde hay que darlo todo en el “terreno de juego” y donde en muchas organizaciones el Sr. Miedo es constantemente promocionado, y se le permite campar a sus anchas, para horror de cualquier empleado, y para bochorno del talento y la inteligencia.

¿Por qué no desaparece este “fantasma” de las empresas? Pues posiblemente por miedo al cambio de sus directivos. Este miedo, es el patriarca de todos los miedos, y quizás es el más complicado de erradicar de nuestro ser, de nuestras vidas.

Y es que como dijo Paulo Coelho “Solo una cosa vuelve un sueño imposible, el miedo a fracasar”
.

Tenemos que ser tremendamente valientes, es decir debemos no hacerle caso al miedo, esto es ser valiente, aunque estemos aterrorizados. Valiente es el que actúa como si no lo tuviera, el que cuando la realidad nos envía una señal, en vez de interpretarla como amenaza, lo ve como una oportunidad.
La valentía tiene como mínimo dos componentes: emprender, es decir iniciativa para hacer frente al miedo, y resistencia con fidelidad a nuestra idea de defendernos frente al enemigo, paciencia en obtener la victoria y perseverancia en conseguirla.
Nelson Mandela dijo
“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo

Ha venido a mi memoria la importancia que desde pequeño se da a vencer al miedo a través de inculcar en nosotros el hábito de la valentía y si no fíjate en la literatura infantil: “el sastrecillo valiente””Juan sin miedo” “el Príncipe valiente”… ¡ y no nos dábamos cuenta en aquel momento!
¿Alguna receta mágica para vencer al miedo? Creo que cada uno de nosotros sabe perfectamente cómo encontrar el antídoto si mira con claridad de ideas a su interior, en mi opinión, no hay una fórmula magistral, sino que debemos ser nosotros los que encontremos el camino a la victoria. No obstante deberíamos seguir estos 3 pasos:

1. Reconocer que tenemos miedo, si no lo hacemos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Hemos de detectar que el “intruso” ha perforado nuestros sistemas de seguridad.

2. Identificar cual es nuestro miedo. Debemos efectuar un retrato robot del “sospechoso” lo más detallado posible, buscando algún punto ciego para vencerlo con mayor facilidad.

3. Encararlo, es decir, ponernos delante del callejón a “puerta gayola” y a por él, seguramente no es el león tan fiero como lo pintan. En la gran mayoría de las veces, nuestra mente engrandece al rival y nos empequeñece a nosotros mismos ¡no lo permitamos!

El filosofo y pensador Hobbes, escribió una frase que nos puede describir a todos y cada uno de nosotros “El día que nací, mi madre dio a luz dos gemelos: mi miedo y yo”
¿No es hora de dejar a “nuestro hermanito del alma” y de emprender nuestro camino en solitario? ¡Pues hazlo!

Lo conseguí....¿Y ahora qué?

domingo, 9 de agosto de 2009
Hace unos días, quedé a desayunar con un gran amigo. Me había contado -y yo se lo notaba- que llevaba algunos días algo preocupado. Mi amigo es un dechado de energía y vitalidad, y cuando no está así se le nota bastante.

Me contó que ha conseguido todos sus objetivos tanto personales como profesionales mucho antes de lo previsto, hasta el punto que podría vivir sin tener que trabajar. Lo que sería el sueño de muchos a él le ha hecho preguntarse: ¿ Y ahora qué hago con mi vida?

Lo que en un principio debiera ser motivo de alegría, orgullo y tranquilidad, para él parece que fuera motivo de ansiedad e incertidumbre.

Hablo de mi amigo como muestra de lo que muchas veces ocurre en relación a los objetivos que nos marcamos en la vida, y al sentido que le damos a esta, me refiero a la vida.

En primer lugar a veces ocurre que el objetivo a perseguir no es en verdad nuestro verdadero propósito, pero de esto nos damos cuenta cuando ya lo hemos alcanzado. Será momento entonces de reflexionar serenamente y fijarnos un nuevo destino. Sin más historias.

Esto ocurre porque la mayoría de nosotros decide los destinos en función de criterios equivocados, pero esto es muy normal porque la mayoría de nosotros los elije antes de conocerse a si mismo y saber en verdad como funcionan las cosas y como funciona uno mismo.

En mi caso recuerdo, que según el día de la semana elegía una profesión distinta. Envidiaba a los amigos que desde los 5 años ya tenían claro que querían hacer con el resto de sus vidas. Bueno, cada uno tiene su proceso.

Recuerdo que me decía a mi mismo que como iba a saber que es lo quería hacer con mi vida si no tenia la mas mínima información de entre las múltiples opciones entre las que podría elegir, nunca entendí bien como otros lo podrían tener tan claro con tan solo 5, 7 o 20 años. Entiendo que es un proceso de prueba y error.

En mi opinión, el problema de mi amigo mas que un problema es una bendición, ¿quien no querría poder elegir que hacer con su vida sin tener que estar esclavizado a un trabajo y así poder ser dueño de su propio tiempo?

Pero claro después de trabajar tan duro y de mantenerte en un estado de frenética actividad, durante tanto tiempo necesitas un tiempo para rebajar el ritmo de actividad y tomar perspectiva para poder vislumbrar el próximo paso a dar. Es completamente natural.

Los golpes de desgracia nos descolocan normalmente pero también los golpes de fortuna como te cuento en este caso. A mi amigo le ha pillado casi por sorpresa el haber llegado a su destino mucho antes de lo esperado. Le ha cogido descolocado, no contaba con ello y claro , se le olvidó planificar que hacer una vez llegado a su destino.

Son muchos los que creen que la vida es un constante conseguir cosas y logros. Se ponen objetivos que se convierten tan solo en trampolines hacia el siguiente objetivo o destino. Y así indefinidamente. A mi se me antoja agotador y estresante.

Ya te dije en un post anterior, que yo decidí hace un tiempo no nadar contra la corriente forzándome en conseguir esto o aquello si no flotar y dejarme llevar por Aquel que en verdad sabe lo que me conviene. Yo no tengo suficiente criterio para tomar esta decisión. Esto no quiere decir que me quede en casa de brazos cruzados si no que intento sentir en mi corazón y no en mi cerebro cual ha de ser el siguiente paso a dar, sin importarme los resultados y confiando en lo que haya de pasar. Y para esto necesitas estar tranquilo, confiado y en paz.

El siguiente paso a dar es ese que te hará feliz, así de fácil. ¿Por qué tendría que ser de otra manera? ¿Por qué tendría que ser difícil?

No tiene que ser el último paso o el definitivo, puede ser solo el siguiente, aquel que te va llevando hacia tu verdadero propósito, que no puede ser otro que encontrarte a ti mismo siendo plenamente FELIZ, en mayúsculas.

Pero procura recordar que la felicidad es una decisión personal, es algo que no encontrarás mas allá de ti mismo, en ningún lugar fuera de ti ni en ninguna otra persona que no seas tú mismo. La felicidad es un estado mental. Es una elección.

Si piensas que conseguir esto o aquello te hará feliz, créeme que te equivocas. Será una felicidad pasajera y efímera, se acabará pasando y tendrás la necesidad de conseguir otra cosa más y esa no es la felicidad a la que yo me refiero. Recuerdo que cuando conseguía mis objetivos durante un tiempo muy breve sentía algo que yo creía era felicidad, pero la felicidad a la que yo me refiero no es efímera, ni breve ni superficial y no puede ser producto de nada exterior a uno mismo. Esta es la FELICIDAD con mayúsculas.

Es un estado mental de aceptación de nuestra situación de vida y de nosotros mismos. Alguien me dijo recientemente que las cosas que nos suceden son nuestros deseos colmados. Nos sucede lo que elegimos que nos suceda, seamos conscientes o no y si aceptamos que esto es así y aprendemos la lección que esa circunstancia nos ofrece , seremos libres para seguir creando nuestra vida en este mundo en base a aquello que nos vaya haciendo feliz. La FELICIDAD es un estado en donde nosotros somos dueños de nuestra mente y de la manera en que percibimos las cosas de nuestro alrededor.

Piensa en lo poco que en verdad se necesita para sentirse feliz, piensa en la India donde el materialismo y el logrismo de occidente no hacen mella. Donde la gente con nada sonríe y vive el momento con alegría y aparente felicidad. Se limitan a vivir lo que están viviendo, sin más.

Y tú y yo vamos por ahí corriendo estresados y malencarados tras cosas y logros que pensamos nos darán un poquito de felicidad y cuando esta desaparece, como inevitablemente siempre ocurre, salimos corriendo a por otra cosa o logro que volverá a desaparecer y así indefinidamente y esto solo nos traerá la ansiedad de ir tras algo que nunca nos dará lo que esperamos de él, porque simplemente no esta ahí.

Quizás sea hora de buscar en el sitio y en el momento adecuado, es decir AQUÍ Y AHORA EN TI.


El Imán más poderoso del mundo II (Más acerca de la Ley de la Atracción)

domingo, 2 de agosto de 2009

Posiblemente, y después de lo comentado en mi anterior post, podemos decir que la ley de la atracción es una tremenda energía canalizadora entre nuestra mente y el universo, aquello que tenemos en nuestra mente, el universo nos lo acerca a nuestro entorno.
Ya solo se trata de que nosotros queramos coger nuestra tabla de surf y subirnos a la ola… quiero decir que podemos aprovecharlo o dejarlo pasar, ya depende solo y exclusivamente de nosotros y de nuestras ganas de arribar a ese puerto llamado éxito.
Creo que una buena manera de activar la ley de la atracción a nuestro favor sería definir realmente que es lo que queremos hacer, ser, o tener (éste último verbo que he usado es quizás en el que la gente se centra más, adosándolo a otra palabra : dinero), y un buen ejercicio sería plasmarlo en papel.
Otro ejercicio sería el de enfocarnos todos los días durante 10 minutos en eso que deseamos, ¡pero todos los días! Hago un inciso ¿a que cuando haces ese plato que tanto te gusta, sigues la receta al pie de la letra?¡ pues aplícate el cuento en esto!
En ese enfoque diario, sería conveniente que intentásemos visualizarnos con el objeto de nuestro deseo ya en nuestro poder, disfrutando de él, como si hubiésemos traído el futuro al presente.
“La imaginación lo es todo, es una visión anticipada de las atracciones de la vida que vendrán” Albert Einstein
También debemos tener gratitud, dando las gracias a Dios, al Universo, a quién tu quieras, por lo que tenemos aquí y ahora (ese futuro que al visualizarlo ya tenemos con nosotros).
Y por último debes darte cuenta que la ley funciona, reconociendo su funcionamiento, cuanto más lo reconozcas, más podrás utilizarla a tu favor.
Dijo Winston Churchill “Tu creas tu universo durante tu camino”
Para seguir esta máxima del mandatario británico, debemos ser conscientes, y de esta manera atraeremos lo que realmente queremos o necesitamos para nuestras vidas. Debemos ser conscientes que nosotros somos los fabricantes de nuestra propia realidad, de nuestro propio devenir.
La ley de la atracción, me dirá alguno de vosotros, no se puede demostrar empíricamente, pues si, es cierto, pero existen respuestas desde el punto de vista de diversas materias, como la psicología, que tratan aspectos que engloba nuestra ley.
Una de estas explicaciones sería la ley de la percepción selectiva que consiste en que nuestra atención se fija en aquellos aspectos a los que les concedemos importancia o relevancia.
Otra explicación sería el principio de atribución de Heider, proceso por el que una persona interpreta los hechos que le acontecen, organizando de esta manera toda la información que recibimos. La atribución puede ser interna, cuando creemos que somos los únicos responsables de que algo suceda, y externa cuando creemos que las que producen un resultado son circunstancias ajenas a nosotros.
Y por ultimo estaría la profecía del autocumplimiento, que es la tendencia a actuar de modo que se cumplan nuestras creencias y expectativas incluso a cambiar la interpretación de los hechos para que se ciñan a la idea inicial que teníamos de los mismos.
Estas formas de funcionar de nuestro cerebro, coinciden con nuestra ley, pues si juntamos las 3, nos centramos en lo que nos interesa, buscamos los resultados deseados y se lo atribuimos de forma externa a nuestra ley.
“Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas la escalera completa, solo da tu primer paso con fe” Martin Luther King
¿Cuándo empezamos a aplicarla?

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