Creo que fue Jorge Luis Borges quien dijo una vez.....

lunes, 28 de septiembre de 2009
que debería inventarse un deporte donde nadie perdiera y todos ganaran.

Esta idea lleva dándome vueltas en la cabeza desde hace semanas y recién ahora creo haber descubierto que ese deporte ya se inventó hace mucho tiempo y lo jugamos todos sin excepción, se llama Vida.

Pese a lo que el mundo pueda pensar yo pienso que en esta vida todos ganamos y nadie pierde excepto aquel que cree que puede perder, e incluso este, al final reconocerá que en verdad no había nada que perder y todo que ganar.

Cuando llegas aquí, ¿con que vienes? con una mano delante y otra detrás, ¿no? ¿Y a que crees tú que viniste? ¿ En verdad crees que el universo confluyó en ti dándote la vida para que acabases dejándotela por las esquinas tras un sueldo?¿De verdad crees que apareciste de la nada para arrastrarte por este mundo como alma en pena, sumido en mil preocupaciones vanas, sueños imposibles, miedos estúpidos, y culpas varias, con alguna fiesta que otra entre medias? ¿ De verdad crees que todo esto ha ocurrido para hacerte daño, humillarte, confundirte y finalmente sacrificarte?

Perdona que te haga estas preguntas. Pero no puedo dejar de hacértelas. No puedo dejar que no te las hagas a ti mismo. Creo que no debemos demorarnos más en empezar a buscar las respuestas. Porque en las respuestas a estas preguntas están las respuestas a todas las preguntas que puedas jamás hacerte. Y el encontrarlas te dará toda la paz y el éxito que jamás pudieras imaginar.

Cuando vinimos aquí hubo una razón. Todo tiene su por qué y su para qué. Por esta razón en esta vida aunque te parezca raro solo puedes ganar y nunca perder. Quizás llegues más tarde, pero llegarás. ¿De verdad crees que solo puedes perseguir cosas materiales? ¿De verdad crees que perder dinero es en verdad perder algo?

Todos empezamos a saber ya que todo cuanto pasa, pasa en verdad solo en nuestra mente y que en función del valor que le damos a aquello que sucede así nos afectará, de manera que si le das valor al dinero su perdida te afectará.

Por eso están importante elegir bien aquello a lo que darle valor. El éxito está en hacer esto y en encontrar la respuesta a estas preguntas.

¿De verdad crees que la vida es nacer, crecer, estudiar, comer, beber, trabajar, tener familia, jubilarte y morir?

"Aquí yace un multimillonario como nadie lo fue antes,
que supo rodearse de las mas bellas mujeres como nadie supo antes,
que se codeo con las más grandes fortunas como nadie hizo antes,
pero que murió y yace aquí bajo tierra como todo el mundo finalmente hace"


Que efímeros, fútiles y volátiles son nuestros sueños y ambiciones.

Imagina por un momento, solo por un momento, un mundo sin cuerpos, donde tu, yo y todos fuésemos tan solo espíritu o energía ilimitada y que además pudiésemos tener todo cuanto quisiéramos con solo desearlo, sin limite ninguno. No tendríamos necesidad de comer pues no tendríamos hambre, ni de abrigarnos pues no tendríamos frió, ni de trabajar porque no necesitaríamos coches, ni casas, ni ropa, ni alimentos, ni nada en que gastarnos el dinero.

Ni nos pelearíamos unos con otros pues no podríamos hacernos daño, ni nos quitaríamos nada los unos a los otros porque no habría nada que quitarnos pues nada necesitaríamos y todo cuanto quisiésemos con solo pensarlo lo tendríamos. Ni habría hospitales ni médicos pues no tendríamos cuerpo que pudiese enfermar ni por supuesto cementerios pues no habría cuerpos que enterrar. Ni problemas, ni prisas, ni estres, ni miedos pues no podríamos morir, ni enfermar, ni perder ,ni sufrir.

¿Te lo imaginas aunque solo sea por un momento?

Así pues todo este atribulado mundo es consecuencia de que somos, nos identificamos o creemos ser un cuerpo, un cuerpo y nada más que un cuerpo, un triste cuerpo. ¿Pero has pensado alguna vez que un cuerpo sin vida no es nada? ¿ Has observado que sin vida el cuerpo se desvanece en cuestión de días, se pudre, apesta y desaparece sin más, sin dejar huella excepto un montón de huesos que acabarán también por desparecer? ¿Te has preguntado alguna vez dónde se fue la vida que dejo al cuerpo en nada? ¿En verdad se merece el cuerpo, que se queda en nada, tanta tribulación, pelea, tristeza, sufrimiento y dolor?

¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú, el cuerpo o la vida que se marchó del cuerpo?

Ya va siendo hora de encontrar respuestas. Ya estamos preparados para ello. Y en esto radica la mayor de las aventuras y el mayor de los éxitos. Créeme aunque solo sea en esto.

En esta vida solo puedes ganar,
tarde o temprano de esto cuenta te darás.
Pudiendo hacerlo ahora,
¿para que te vas a demorar?

Deja de hacer el tonto
dando valor a lo que nada es
y empieza a darle importancia
a aquello que no ves.

Feliz busqueda y feliz encuentro compañer@.


Si quieres ganar, ¡entrena!

domingo, 27 de septiembre de 2009




Toda mi vida, desde mi más tierna infancia, he sido aficionado al deporte y todavia lo practico, lo cual creo ha participado activamente en el modelaje de mi personalidad y por lo tanto de mi pasado, presente y futuro.

Recuerdo que en mi juventud, me encantaba la práctica del deporte a cualquier hora y en cualquier lugar. Me volvía loco competir, participar en un esfuerzo conjunto para obtener una victoria y sobretodo compartirla (en mi caso eran los deportes de equipo los que me motivaban).

Con el transcurso de los años me di cuenta, que en aquellas actividades en las cuales practicaba, y entrenaba, era donde al final cosechaba algún “éxito” que otro… y “paradójicamente” en aquel deporte que más practicaba, era en el que más destacaba.

Asimismo solía analizar el área donde “cojeaba” más y los motivos del fallo, he intentaba primero potenciar mis puntos fuertes, aquellos que ayudaban más desde mi punto de vista, a conseguir la victoria para posteriormente intentar subir la nota en las áreas de mejora, en aquellas facetas del juego donde suspendía.

Cuando este proceso lo realizaba al revés, es decir entrenaba lo peor de mi juego, olvidando optimizar mis puntos fuertes, al final ni lo uno ni lo otro, el retroceso era claro y mi desesperación mayor. Quizás otros compañeros lo hacían al revés que yo y les iba bien, a mí no.

Mi planteamiento “de resolución interna de problemas deportivos” lo he aplicado a otras facetas de mi vida, y digamos que el resultado se puede considerar aceptable.

Todo esto te lo pongo por ejemplo, pues muchas veces, no queremos darnos cuenta que las cosas requieren un esfuerzo, y que por mucho que creamos que estamos haciendo todo lo posible por conseguir un fin, un objetivo, quizás eso no sea así y estemos equivocados en nuestro planteamiento.

Pero fundamental en nuestra “búsqueda del Dorado”, es la aplicación de algún tipo de entrenamiento, para llegar antes y estar en mejor estado de forma en nuestro viaje.

No basta con que pensemos en positivo, nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestras vivencias, hasta nuestra forma de alimentarnos debe ir enfocado, dirigido, apuntando al objetivo, cuerpo y mente tienen que ir a una, como partes inseparables de nuestra convicción.

En algún área de nuestra vida los obstáculos son mayores que en otras, no porque realmente sea así, sino porque nuestro subconsciente hace unas paredes mayores que otras, hasta convertirlas en autenticas murallas insalvables, creándonos un negativismo interno en esas facetas que no nos podemos permitir.

Hay que entrenar, y mucho, no se consigue pasar de una mentalidad negativa a otra positiva en un momento. Debemos desterrar nuestros miedos, y como una vez escuché a mi admirado
Álex Rovira
“Al miedo no se le puede vencer, hay que convencerlo, pues si no, volverá ”.

Para ello, la única forma es entrenar, entrenar y entrenar… y si después de esto, estás cansado ¡sigue entrenando!

Una de las maneras más efectivas de entreno, puede ser la visualización, dado que el ser humano puede crear pensamientos más reales que cualquier cosa, de esta forma enfocándonos en esa película de realidad virtual creada por nosotros, la realidad irá en dirección a los pensamientos.

Siempre hay que pensar más allá de nuestro entorno, nuestro cerebro tiene que expandirse, de esta manera conseguiremos los recursos internos necesarios para llegar con más posibilidades de victoria al combate por nuestro objetivo.

A continuación te voy a dar unos errores comunes del entreno deportivo, que son aplicables al entrenamiento mental:
  1. Entrenar siempre solo
  2. Entrenar siempre con el mismo ritmo
  3. No descansar
  4. Entrenar mucho, pero esporádicamente
  5. Solo entrenar lo que te gusta (tus puntos fuertes)
  6. Tratar de recuperar el tiempo perdido (deprisa y corriendo)
  7. No alimentar nuestra maquinaria debidamente (la “pájara” está llamado a tu puerta)
  8. Entrenar demasiado fuerte si estás enfermo o (“tocado” mentalmente)
  9. Tener una actitud negativa (fundamental)
  10. Ser demasiado estricto (Aprende a liberar tu mente)
Antes de acabar, me gustaría que visionaras este pequeño video de alguien que te sonará:





¿te gustó? Pues hazle caso... creo que entiende de esto.
Para finalizar y con el deseo de haberte ayudado en algo, me despido con una frase que no recuerdo donde escuche o leí, pero que me parece oportuna para cerrar el día de hoy:

“Nuestras intenciones nos crean el destino”

Luego…¡entrena!

La intuición y el éxito. Una buena pareja.

martes, 22 de septiembre de 2009
La intuición. ¿Que será eso que llaman intuición? Pues mira según la wikipedia es esto:
"Según algunas teorías psicológicas, se le llama intuición al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión. Las intuiciones suelen presentarse más frecuentemente como reacciones emotivas repentinas a determinados sucesos o sensaciones que como pensamientos abstractos elaborados".¡ Guau !

Ahí queda eso.

A ver, ¿te has planteado alguna vez de donde vienen tus pensamientos y en concreto tus tomas de decisión?

Tenemos un par de opciones. O bien tomamos decisiones con la cabeza razonadas y planeadas en función de nuestra lógica aprendida, expectativas y experiencias pasadas o bien tenemos lo que vulgarmente podemos llamar un palpito (véase la relación de esta palabra con el corazón), osease, una intuición.

¿Te ha pasado alguna vez que has tenido un palpito o una intuición a la que no has hecho caso porque una voz gritona resonaba en tu cabeza diciéndote cosas como: "eso no va a funcionar", "no merece la pena", "¿estas loco o que?".....y al final te echaste atrás, para luego haberte arrepentido de no haberlo hecho? ¿Tu también?. Menos mal, me asustaba ser el único.

Mira, creo que fue Sócrates el que dijo "solo se que no se nada" y según el oráculo de Delfos por esta razón fue considerado el hombre más sabio de su época. En verdad por mucho que hayas estudiado y vivido, no tienes ni la mas pajolera idea de que el va tema y perdona que te lo diga así, a las bravas, ¿pero acaso no pretenderás ser más listo que Sócrates verdad?

Dicen que el más tonto entre los tontos es aquel que se cree sabio. Hay que fastidiarse.

He aquí la dificultad de tomar decisiones porque si reconozco que apenas se nada, ¿en función de que voy a inclinarme por una decisión o por otra?

Hay que seguir al corazón y olvidarse de los resultados. Esta es la mejor forma de tomar decisiones con éxito. Y confiar en que aquello que resulte será lo mejor para nosotros.

Pero, ¿confiar en que?. He aquí la pregunta del millón.

Confiar en aquello que si sabe y sabe mucho más que nosotros. Ese eres tú mismo. ¿Sorprendido?

Cuando me refiero a ti mismo, no me refiero a aquel que es producto de una imagen de ti mismo, aquel quien crees que eres, me refiero a quien está dentro de ti y que si le escuchas acallando la voz gritona y permanentemente molesta de tu ego, podrás escuchar con claridad.

Tu ego es aquello que crees ser, el papel que desempeñas a diario, mejor dicho los papeles varios, según el momento del día y la persona con quien estés. Es aquel que tan solo anda preocupado de si mismo, de cumplir con la imagen que tiene de ti mismo, es decir quien tu crees que eres, con quien te identificas a diario. Fruto de tu pasado, de tu familia, de tus relaciones, de tus percepciones y juicios constantes con respecto a todas estas cosas, tus resentimientos, frustraciones, culpas y miedos del pasado. Ese que te tiene todo el día ocupado pensando en ayer o en mañana, pero que tiene pánico a dejarte vivir en el hoy, en el instante presente, porque sabe que es hay donde está el tú de verdad y él se desvanece.

Tu no eres tu ego. El ego es tan solo la suma de pensamientos basados en juicios "siempre erróneos", (el propio hecho de juzgar es el error) que has ido tomando a lo largo de tu vida sobre todo lo que te ha ocurrido y que ha ido conformando una imagen de ti mismo con la que te has identificado. A resultas de todo esto te has ido poniendo capas o corazas sobre ti mismo para aparentar dominar la situación, defenderte de supuestos ataques y no sufrir más.

Insisto en que ese no eres tú. Tú eres mucho mas y tú no estas aquí por casualidad, debido a que dos átomos iban un día paseando por el cosmos y se dieron un porrazo que creó una explosión y de paso, los planetas, las galaxias, las estrella y a ti y a mi. ¿En verdad te crees eso?

Tú eres "Conciencia" y estás aquí para algo más que para ir tirando, arrastrándote a duras penas por la ciudad, dejándote el alma por un sueldo escaso (siempre es escaso) para poder seguir viviendo. La vida no es algo que debamos ganarnos, es nuestra herencia por derecho.

Ese que tú eres es el que te habla con voz queda, intentando llamar tu atención, pero como es un tipo pacífico, sereno, sabio, amoroso y respetuoso nunca te chillará para que le prestes atención a diferencia del ego, que como no es ni sabio, ni amoroso ni respetuoso te anda todo el día a voz en grito.

Pues la intuición o inspiración es esa voz que si sabe lo que te conviene, es la voz de tu mismo corazón, aquella que tan solo busca y mira por tu bienestar, el de verdad, que quiere verte feliz, tranquilo y en paz y cada vez que tengas que tomar una decisión te hablará en voz bajita y amable y te dirá lo que mejor te conviene.

El secreto del éxito en todo es aprender a escuchar a esta voz tranquila y serena, y aprender a dejar de hacer caso a la voz chillona y molesta, "la loca de la casa" la llamaba Teresa de Jesús.

Párate de vez en cuando a estar en quietud contigo mismo, procura dejar de pensar en las mismas 5 tonterías en las que piensas a diario, conecta contigo mismo, con tus anhelos más profundos, deja pasar los miedos, la incertidumbre, y todo aquello que no te hace bien e ignóralos, son solo pensamientos y no pueden hacerte daño, y confía en aquello que es más grande que tú y que yo y que está en ti y en mi y en todos y todo, que si sabe de que va el tema y por supuesto...procura escucharle y hacerle caso.

"En la busqueda de la Sabiduría,
el primer paso es el silencio,
el segundo, escuchar,
el tercero, recordar,
el cuarto, practicar,
el quinto, enseñar".

Salomón Gabirol, al rededor del 1045


Felicidad y dinero

lunes, 21 de septiembre de 2009

Una de los debates que habitualmente surgen cuando se menciona la mágica palabra felicidad, es el de vincular está al nivel social, o hablando en plata, al diabólico dinero.
Dicen que en un país pobre, un incremento perceptible de la renta per cápita ayuda mucho a que la felicidad aumente, dado que puesto que la gente tiene amigos, una vida social intensa (es complicado tener otro hobby que no sea este), lo que les falta por cubrir son sus necesidades básicas, luego con más dinero obtienen más felicidad.
Pero en un país rico, esa misma ecuación no funciona, más dinero no implica necesariamente felicidad. Por poner un ejemplo, España ha incrementado su riqueza, en los últimos 30 años, pero la felicidad de sus gentes no ha ido en paralelo.
En un reciente estudio, la afamada London School of Economics, determinó que el país más feliz del “mundo mundial” es Bangladesh, pese a que el 50% de sus habitantes vive por debajo del límite de pobreza. ¿no te ha sorprendido este dato?
Por su parte los señoritos de Harvard realizaron una investigación para determinar que ¡¡¡el dinero compra la felicidad!!! ¡¡Increíble!!! Sí, pero lo más revelador de este informe es que no importa cuánto dinero tengamos sino como lo gastemos. Determinaron que los más felices no eran los más ricos, sino los que gastaban un mayor porcentaje de su riqueza en ayudar a los demás, en mejorar el bienestar de otros seres humanos.
Desde este punto de vista una persona que aporta a obras de caridad, ONGS, etc. un buen porcentaje de sus ingresos obtendrá una mayor satisfacción o felicidad de su inversión, que un millonario que gaste una mínima porción de su patrimonio.
Parece ser, según estos estudios, que la felicidad no necesita de mucho dinero para aparecer en tu vida, y que se encuentra estrechamente vinculada a compartir nuestro dinero con los demás, en ayudar a los más necesitados de una u otra forma.
Si nosotros mismos intentamos recordar nuestros momentos más felices, seguramente llenaremos nuestra mente de momentos con amigos, con nuestros seres queridos, viviendo experiencias… es decir siendo, compartiendo… no teniendo.
Nuestra visión del mundo, nuestra forma de relacionarnos con los demás, depende de la importancia que le damos al dinero, el puesto que ocupa en nuestras prioridades, la forma en la que determina nuestra cesta de valores.
Estos momentos de crisis que estamos viviendo, sobre todo en los países occidentales, pueden suponer una oportunidad para reubicar la posición del dinero dentro de nuestra propia escala de valores, dado que es ahora cuando nuestra relación con el está cambiando sustancialmente cuando posiblemente lo valoremos en su justo valor ¡aprovechemoslo!
Existe un gran problema cuando el vil metal se convierte en el propietario de nuestra felicidad, pues esa relación siempre acaba terminando en un mismo puerto, la tristeza, el desasosiego…
Permíteme que te haga una pregunta: ¿Eres tú el que posees el dinero o el dinero te posee a ti? ¡No no me contestes! Pero respóndete a ti mismo y recapacita, por favor… piensa en ti, ¡tu felicidad depende en gran parte de este aspecto!
Recuerda en definitiva, que somos felices cuando somos, que no cuando tenemos, y que el dinero no da la felicidad, pero creo que estarás de acuerdo conmigo que ¡calma los nervios…!
¡Se Feliz!

No más gurús

martes, 15 de septiembre de 2009

Esta mañana he estado charlando un rato con una amiga mía, Cristina, persona que conozco desde hace años y que siempre ha sabido brindarme consejos con sentido común en momentos de zozobra, y que actualmente pese a estar en una fase difícil en su vida, ha sido capaz de regalar mis oídos y mi corazón con palabras llenas de positivismo y sobre todo rebosantes de una tremenda dulzura, bienes estos escasos en el mundo que nos encontramos ¡Ánimo Cris!

En el transcurso de la interesante conversación, Cris disparó una frase, que nada más escucharla me inspiró para el tema de hoy, y que sirve de titulo a este post.

Si lo que estamos intentando en nuestra más o menos azarosa vida es alcanzar el éxito, siempre tenemos el riesgo de agarrarnos como sea al primero que sea capaz de iluminar de una u otra forma el camino que tenemos por delante. ¿a ti no te ha ocurrido alguna vez?

Si esto ocurre podemos estar corriendo un riesgo importante en nuestro desarrollo personal, dado que iluminar nuestro camino, es bueno, pero se puede transformar en un gran peligro si esa iluminación nos acaba cegando y no nos permite avanzar a través de la creación de nuestras propias creencias.

En este proceso normalmente existen siempre dos culpables, por un lado el
gurú, y por ese nombre identifico a ese “hacedor de creencias” que consciente o inconscientemente nos agarra, nos da “cariño” y nos “arropa” de tal forma, que no nos permite volar en solitario… y por otro lado, nosotros,
los auténticos culpables de lo que está pasando, los que nos dejamos enamorar por el gurú, los que no nos damos cuenta de la tela de araña que tenemos tejida alrededor, bien por comodidad o porque no nos hemos parado a reflexionar acerca de lo que nos está ocurriendo.

Realmente un gurú debe ser aquel que te muestra el camino, pero que sabiamente te exige que seas tú el que tire adelante, como un buen maestro, como un padre que te enseña a montar en bicicleta, y te suelta para que seas tú el que salga pedaleando o te pegues el porrazo contra el suelo…

Pero muchas veces, esto no ocurre así, por lo que debemos evitar ponernos en manos de este tipo de personajes que lo que realmente logran es encarcelar nuestras creencias, para hacernos prisioneros de las suyas, y por ende de su negocio.

Pero no nos engañemos, debemos ser nosotros los que pongamos fin a esa sumisión si queremos desarrollarnos y alcanzar ese éxito interior tan ansiado… debemos ser flexibles mentalmente.

Para realmente ayudar a alguien, lo crucial no es darle de comer, sino enseñarle a que el consiga su comida… en prácticamente todas las facetas de la vida, la vía fácil es que nos lo den todo hecho, y aceptarlo por nuestra parte de esa forma es un gran error en el cual no debemos caer.

Aquel que me pregunte acerca de los primeros jefes que tuve en mi vida laboral, siempre me oirán hablar bien de ellos ¿el motivo? Me dieron las pautas del trabajo, pero me permitieron ser yo mismo, tomar mis decisiones, equivocarme, formar mis propias opiniones… en definitiva crecer personal y profesionalmente, por lo que les estaré siempre eternamente agradecido.

Los gurús, si miras bien, aparecen por todas partes, en las empresas, en la familia, en los medios de comunicación, entre nuestros amigos… no permitamos que nos apresen, seamos inteligentes… ¿no somos mayorcitos? ¿Necesitamos que nos digan que tenemos que hacer? ¿No es más bonito formar nuestra “biblioteca interior” a ir a la biblioteca pública a que nos presten libros?

Sinceramente, creo que para triunfar en la vida, para ser realmente felices, debemos salirnos de la fila y simplemente ser nosotros mismos ¿A que esperas?

Bienvenido sea el fracaso

jueves, 10 de septiembre de 2009

Una vez leí, que si quieres tener éxito en la vida habrás primero de pasar por el fracaso. Es más, por alguna extraña fórmula, el éxito parece estar relacionado de manera directamente proporcional con el fracaso, son como pareja de hecho. Pues estoy de acuerdo.

Como ya hemos dicho alguna vez, el fracaso no deja de ser otra cosa que el aprender la manera de como no hacer las cosas. El problema del fracaso es cuando se le percibe de la manera errónea o negativa, dañina hacia nosotros mismos. Al ser percepción está sujeto a ser interpretado de una manera por unos y de otra manera por otros, según las gafas que decidamos llevar puestas en ese momento. Recuerda que todo en este mundo es según lo queremos percibir.

Y ya puestos, el éxito también es algo sujeto a la percepción de cada uno. Lo que para ti es el éxito para mi puede no serlo y viceversa.

Aun así, ya que en este mundo estamos sujetos a la cambiante percepción, -pues este mundo es según queramos verlo (no me cansaré de repetirlo)-, a mi siempre me ha preocupado alcanzar aquella percepción que me beneficiase en vez de perjudicarme. Es decir, yo entiendo que existe una percepción buena y otra mala, o lo que es lo mismo una percepción real o verdadera y otra falsa o errónea.

Parto de que lo real es sinónimo de lo bueno y lo falso o erróneo sinónimo de lo malo. Y entiendo que lo bueno es sinónimo de útil y beneficioso y lo malo de lo dañino o perjudicial. Con lo cual una percepción verdadera de las cosas es aquella que nos beneficia y hace bien y una percepción errónea o falsa es aquella que nos hace daño y perjudica. Tú eliges la manera de percibir las cosas, el éxito y la vida.

Entiendo que a algunos les resulte chocante, pero en esta idea radica en gran parte la felicidad que puedas percibir en esta vida.

Muchos son los que piensan que no tienen posibilidad de ver las cosas de otra manera, y encojen los hombres mientras dicen un "es que yo soy así", ya, pero ese así como dices tú que eres, yo te digo que es fruto de tu decisión de ser así. Así que no te quejes de nada, pues tú has elegido ver las cosas de manera que te hacen sufrir en vez de beneficiarte. Si te das cuenta y te paras en segundito a pensar, te darás cuenta de que las cosas que te hacen "sentir mal" o "sentir bien", son producto siempre, y lo pongo en mayúscula -SIEMPRE-, de un pensamiento. Pues bien, eres libre de regodearte en ese pensamiento o dejarlo pasar. Tú decides. ¿No?


Por la mente nuestra van pasando pensamientos y no sabemos realmente el por qué de muchos de ellos y otros aparecen en relación a cosas que nos suceden en el momento. Al igual que puedes prestar atención a la conversación que tienes con un amigo puedes no prestársela, desconectar y pensar en otras cosas si la conversación te resulta desagradable o aburrida. Pues lo mismo puedes hacer con la conversación que mantienes contigo mismo formada por tu dialogo interior formado a su vez por tus propios pensamientos.


Esta idea es vital para ti mismo, porque a partir de ella te das cuenta que gobiernas tu vida y la manera de percibir esta, en función de los pensamientos a los que decidas hacer caso y a los que no.


Es por esto que hay gente negativa, y es porque es a este tipo de pensamientos a los que presta atención. Cualquier cosa que vean o les sucedan lo van a ver o “percibir” de manera negativa, pues será a esos pensamientos negativos a los que presten toda su atención y al contrario lo mismo con la gente positiva que decide prestar solo atención a aquellos pensamientos que les van a ser de utilidad y por tanto de signo positivo. Ya sabes, la botella medio llena o medio vacía. Tú decides como verla.


Quizás lleves tiempo viendo la botella medio vacía, prestando atención a pensamientos que no te hacen ningún bien, pues ya sabes, deja de hacerlo. Deja de prestarles atención, déjalos pasar, “perdónalos”. Quizás te lleve algún tiempo, aunque no tendría por qué, tan solo supone extremar la vigilancia de tu mente y de aquellos pensamientos a los que prestamos atención y a los que no, pero aun así has de hacerlo, no te hagas más daño a ti mismo de manera innecesaria. Cuando cojes practica veras que poco a poco al no hacerles caso dejan de venirte y de pasar por tu mente. Y solo pasarán por ella aquellos pensamientos que saben que serán bienvenidos.


Al final si te das cuenta siempre es lo mismo, todo esta en tu mente, la cual hemos dicho es una herramienta poderosa puesta a la disposición de tu voluntad y poder de decisión. Tú manejas, tú decides. Haz porque no sea al revés, porque en verdad no es al revés.


Todo lo dicho antes es para hacerte ver que el fracaso visto de manera que nos sea útil y de ayuda es la manera adecuada de percibirlo, y viéndolo así, ¿qué es el supuesto fracaso si no la averiguación o constatación de una manera de no conseguir el éxito en aquello que nos habíamos propuesto? Pues si nos apetece y nos da la gana probemos otra manera, ¿no?


¿Cuantas veces supuestos fracasos nos han llevado a sitios mejores de a donde queríamos ir en un principio? No te precipites en juzgar algo como un fracaso o como un éxito, fíjate en sus frutos o resultados finales si es que has de valorarlo de una manera u otra.


El éxito es conseguir aquello que te propones y que por ello piensas que te hará feliz y el fracaso es tan solo el precio a pagar de no saber de antemano, como es natural en todo proceso de aprendizaje, como se hacen todas las cosas para acertar a la primera y conseguirlo. Eso es el aparente fracaso y nada más. El fracaso te brinda la oportunidad de conocerte a ti mismo y de averiguar tú propósito verdadero.


Por todo esto: “Bienvenido sea el fracaso”.



¡Salta del Sofá!

miércoles, 9 de septiembre de 2009



¡Buenas! Creo que antes de comenzar con el tema de hoy, casi debería volver a presentarme, dado el tiempo transcurrido desde mi última publicación en este diario de a bordo, pero para no haceros perder tiempo a los que ya sabéis de mi y de mis tribulaciones, remitiré al que quiera, a la entrada de este blog que trata acerca de mi humilde persona.

Como imagino sabréis, esta prolongada ausencia se ha debido a un merecido descanso vacacional (y si no fue tan merecido, al menos lo disfruté como un autentico poseso), en ese paraíso natural llamado Asturias, donde lazos familiares me llevan últimamente año tras año.

Afortunadamente para el blog, nuestro querido Enrique ha continuado compartiendo con nosotros sus vivencias e impresiones en las últimas entradas (Os recomiendo que sigáis bajando por el blog tras la lectura de estas letras, dado que os aportarán algunas ideas que os entrarán en la mente como un soplo de aire fresco) ¡Gracias Enrique! Es magnífico saber que siempre estás ahí para atajar balones.
Asimismo os quería indicar que hemos abierto un grupo en facebook (si pincháis sobre el enlace anterior aterrizáis directamente en el) actualmente sin contenido, donde iremos colgando cosillas y sobre todo donde nos gustaría teneros como amigos (lo de miembros no acaba de gustarme), para de esa forma poder compartir con vosotros, quizás de una manera más directa, y recoger vuestras inquietudes e incluso vuestras aportaciones ¿Por qué no?¡ Animaros, nos haría mucha ilusión teneros allí con nosotros!

Bueno ¿Os parece que comencemos? ¡Vamos allá! Hoy seré muy breve, simplemente quiero recordarte algo, para desentumecer músculos, al menos los míos.

Obviamente habéis visto al comienzo de estas líneas, la ilustración donde el Sr. Homer Simpson está plácidamente sentado en su sofá, por eso es que en el titulo os imploro ¡Salta del Sofá! Simplemente porque me he imaginado a mi mismo en esa situación y me ha aterrado la desconsoladora imagen…

Hay dos meses fundamentales tradicionalmente para introducir cambios: septiembre y enero y creo que todos nosotros, hemos hecho balance en estas vacaciones de nuestra vida, nuestro futuro, sueños, anhelos… y si, hemos planificado cambios en algún aspecto de nuestra vida ¿verdad?

Bueno pues ¡magnifico! Solo quería recordarte que haciendo “sillón-ball” es harto complicado, por no decir imposible alcanzar esos objetivos propuestos, para ello debemos salir de nuestra zona de confort, ponerse las zapatillas e ir en busca de lo que queremos, el que algo quiere algo lo cuesta.

Además, ¿Qué momentos de tu vida recuerdas con más pasión? ¿Los del sillón viendo películas o en los que algo “distinto” entro en tu vida? Pues a que esperas… la vida hay que vivirla, hay que llenarla de experiencias ¡que no te lo cuenten otros!

La vida nos va desafiando poco a poco, para ver si estamos en forma, y una manera de entrenarnos es la de alcanzar los objetivos que nosotros mismos nos fijamos, debemos aprender a tomarnos la vida deportivamente, pero recuerda que siempre debemos tener la posesión del balón el mayor tiempo posible, es decir el control de nuestra vida, de esa forma ganaremos los diversos partidos, y disfrutaremos mucho más…

Para el que necesite una ayudita para planificar objetivos, y cumplirlos, le remito a dos entradas anteriores (1) y (2) , que versan sobre el tema y que quizás le podrán orientar algo.
¡Que tengas un buen día!

¿Y tú en que inviertes?

viernes, 4 de septiembre de 2009
Ayer me encontré con un viejo amigo que aprovechó para agradecerme que le enviase los emails de nuestro blog al tiempo que se lamentaba según sus palabras "de que estos fuesen malos tiempos para lírica".

Precisamente porque aparentemente "corren malos tiempos para la lírica" es el momento adecuado y oportuno para ella.

Es el momento justo para replantearnos todo, precisamente la crisis actual que vivimos nos "invita amablemente a ello".

La crisis nos ha hecho ver que las cosas no dependen de nosotros y que por mucho que peleemos y que consigamos lo que consigamos no nos vamos a dar por satisfechos.

Los pilares sobre las que descansa nuestra sociedad no parecen haber funcionado. El capitalismo egoísta, especulativo, usurero y desmedido no es el camino adecuado. Es hora de replantearse muchas cosas si es que no todas ellas, porque si no lo hacemos estamos condenados a estar en crisis una y otra vez, eternamente.

Aquello en que hemos invertido nuestro dinero, nuestra ilusión, nuestro tiempo y en definitiva nuestra vida parece tan voluble y tan susceptible de desaparecer por un soplo de viento que hemos de buscar aquello que no sea tan fútil, volátil y efímero.

El verdadero éxito pasa por realizar la mejor inversión. La mejor inversión en mi opinión es la que realizamos en nosotros mismos, en nuestro propósito vital, principios, creencias y valores. Esto me recuerda al cuento de los tres cerditos que huyendo del lobo levantaron sus casas, solo la de aquel que cimentó fuertemente la suya aguantó los embates del lobo, mientras los otros apenas aguantaron dos soplidos mal pegados.

Aquello en lo que inviertas o prestes valor determinará el resultado y los frutos que puedas recoger, si inviertes en dinero eso es tan solo lo que obtendrás. Si es eso lo que quieres, adelante.

Creo que corren tiempos para plantearse nuestro plan de inversiones y los objetivos a alcanzar.

Este es un mundo loco y sin sentido por mucho que mires a otro lado y bajes la mirada del televisor cuando salen imágenes de hombres que cometen atrocidades contra si mismos a diario. Si, ya sé que no va contigo pero si va contigo y conmigo. ¿Que qué puedes hacer tú?

Cuentan una historia de un hombre que caminaba por la playa devolviendo estrellas de mar de la orilla al agua cuando un hombre le preguntó que es lo que hacía y el hombre contestó: "devuelvo a estos animalitos al agua para que no se ahoguen" a lo que el otro hombre dijo: "pero eso no va a servir para nada en verdad", a lo que el otro respondió: "al menos a las que salvo si les habrá servido".

Hagamos lo que hagamos parece que el final fuera a ser siempre el mismo, -aunque yo tengo una teoría diferente al respecto -, pero la calidad de cada momento e instante de nuestras vidas puede proporcionarnos finales muy diferentes.

Llegará un momento que nos toque mirar hacia atrás, eso sin duda, aunque no te guste, así que procura que lo que veas sea de tu agrado, que tu mayor éxito sea sentirte satisfecho de lo realizado, lo sentido y lo vivido.

Invierte en sonrisas, en un trabajo bien hecho, en amor hacia tu prójimo, en extender paz en ti y allá por donde vayas. Invierte en amabilidad y respeto, en paciencia y confianza, en fe y esperanza. Invierte en el presente. Invierte en ti, en conocerte de verdad, te llevarás una gratísima sorpresa, tenlo por seguro.

Mira, yo llevo un tiempo buscando aquello que no es efímero, ni cambiante, ni volátil, ni voluble, ni fútil ni sin sentido. Yo creo que hay algo permanente, inmutable, tranquilo, realmente valioso, y con pleno sentido pero que una vez "alguien" escondió en el único lugar que sabía que no íbamos a buscarlo, dentro de nosotros.

¿De verdad crees que no son tiempos para la lírica?, ¿de verdad crees que podemos seguir como si tal cosa una y otra vez, retrocediendo en vez de avanzar, repitiendo el pasado constantemente?

Hay una cosa que parece clara, si seguimos en el pasado estamos condenados a repetirlo en el futuro. Mira con calma en el momento presente la oportunidad que se te ofrece en este preciso instante.

Las cosas no tienen por qué ser siempre igual, puedes cambiarlas, debes cambiarlas para progresar y no seguir atascado.

¿Acaso crees que la vida en verdad es un despertarse, tomar café, padecer el atasco, 9 horas de trabajo estresante, atasco de vuelta, una duchita, un poco de tele, echarse a dormir y vuelta a empezar? ¿Tiene que haber algo más, verdad? Pues búscalo, no anda lejos, está en ti.

Observa tu vida, tus pensamientos, tus intereses, tus "inversiones", tus sueños, tus miedos, obsérvalos con calma y mira a ver que puedes hacer con todos ellos y pregúntate si no va siendo hora ya de pensar menos y sentir más.

Quizás sea tiempo de invertir en otras cosas. Y de buscar en otros lugares.

Pide y se te dará, Busca y hallarás, Llama y se te abrirá.

¿Y si probamos?


Hacia un cambio de conciencia de la vida y el éxito

martes, 1 de septiembre de 2009
¿Sabes?, llevo un tiempo viendo venir un cambio de conciencia en muchos de nosotros. Veo que llevamos tiempo ya cansados del viejo paradigma que nos empuja adelante hacia un lugar al que en verdad no queremos llegar pagando tan alto precio. El precio de nuestra paz, de nuestra felicidad y nuestra libertad.

Estoy notando que ya no buscamos el dorado y las cosas materiales que este nos puede proporcionar. Nos hemos dado cuenta que esas cosas no llenan el vació interior en el que nos encontramos y si bien lo hicieran por tan solo un instante, en seguida corremos a querer llenar el vació con la siguiente cosa que podamos comprar o conseguir.

Nos estamos dando cuenta que la vida no es esto que algunos nos han dicho que es. Y muchos estamos decidiendo echar el freno, aquietarnos, tomar aire y replantearnos que queremos hacer con nuestras vidas.

Muchos entendemos el sin sentido de un mundo en el que todos corremos hacia sitios que no nos llevan a ningún lugar y en el que no nos encontramos realmente a gusto. Un mundo en continua y constante lucha, conflicto interior, deseos incumplidos, miedos absurdos y falta de paz.

Hace tiempo leí una encuesta que decía que lo que la mayoría de nosotros deseaba tener por encima de todo era paz. Es curioso que la mayoría reconozcamos esto pero que apenas tan solo unos pocos vayan en verdad tras ella. Mientras, los demás corremos tras un nuevo trabajo con mayor sueldo, una mujer mas bella, una casa mas grande, mayor reconocimiento social y una cuenta bancaria más gorda.

Las cosas están cambiando. El mundo esta cambiando. Somos muchos los que lo venimos notando. El éxito ya no está en correr tras el dorado y la vida no es ya más un tener cada vez más cosas. El éxito empieza a ser el conseguir la paz interior y disfrutar de la vida en amor y dicha.

Empezamos a recordar cuan poco necesitamos para vivir en paz, empezamos a recordar cuanta dicha y abundancia hay en dar sin esperar nada a cambio, empezamos a bajar el ritmo y a fijarnos en la belleza del paisaje cuando vamos más despacito.

Empezamos a darnos cuenta que no necesitamos apenas nada de lo que hemos ido atesorando y sobre todo que nada necesitamos del lastre emocional que hemos ido acumulando todos estos años atrás formado de tanta ansiedad, miedos, culpas, resentimientos, incertidumbre y prisas vanas.

Las cosas están cambiando. Sin duda así es.

Personas que hace unos años solo te hablaban de dinero y proyectos empresariales hoy te miran a los ojos y te abren su corazón, y te reconocen que están perdidos pero que empiezan a sentirse en paz dentro de si mismos y confiados en lo que está porvenir y que no tienen miedo. Empiezan a despertar.

Allá donde voy me encuentro gente así, gente que se esta volviendo más consciente del sin sentido del mundo que hemos fabricado sin darnos cuenta de ello. ¿A qué tanta prisa? ¿ Para llegar en verdad a donde?¿ A qué tanta ansiedad y tanto miedo?

Gentes que dejan las ciudades a pos de la paz del campo y la naturaleza, en busca de una vida tranquila, alegre, sencilla y sana, en contacto con la naturaleza y la vida misma sin querer tenernos miedo los unos a los otros.

Siento que se aproximan tiempos de cambio. Tiempos que traerán nuevos y ricos aires pero no sin antes romper con lo viejo, romper con lo anterior. Con el viejo mundo y con el viejo "yo".

Hemos estado viviendo en función de lo que otros han considerado su verdad, pero ahora noto que estamos despertando a la realidad y lo que nos dijeron otros ya no nos vale, ahora solo nos vale aquello que sentimos dentro de nosotros, esto y nada más es lo que nos vale. Ni iglesias, ni gobiernos, ni instituciones, ni falsos maestros , ni líderes carismáticos, solo lo que sentimos que es verdad en nuestro interior.

Empezamos a confiar en lo que llevamos dentro, ya no queremos seguir corriendo de un sitio a otro sin saber el por qué. Empezamos a pensar menos y a sentir más y esto es una muy buena señal.

Las cosas están cambiando. Sin duda es así.

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