¿Tú qué eres: persona o profesional?

sábado, 28 de noviembre de 2009

Hace unos días me contó un amigo que en su oficina, detrás de donde él se sienta hay una gran pizarra blanca de vinilo que ya estaba cuando el llegó.

LLevaba algún tiempo pensando que uso le podía dar y un buen día de manera fortuita y habida cuenta del rollito que se respiraba en la empresa, se encontró junto con su compañero de despacho poniendo frases como "haz al prójimo lo que quieras que hagan contigo", "tu mayor enemigo eres tú mismo", "propongo la sonrisa como moneda de cambio" y cosas así.

Se trataba de poner un punto distendido, un toque humano a un ambiente laboral cargado y algo hostil. Me cuenta mi amigo que un buen día al llegar por la mañana alguien se había dedicado a borrar la pizarra. Lo cual a él y a su compañero les pareció altamente significativo. El mensaje de quien la borró sería algo así como:"déjate de tonterías que aquí venimos a trabajar y a producir"...Ya, entiendo¡¡¡...... ¿pero quienes son los que venimos aquí a trabajar y a producir?

¿Que nos pasa?, como estamos tan cegados por el dinero y el éxito que hemos olvidado que tan solo en este mundo lo único que hay son personas, nada más que personas, que son ellas con su esfuerzo, ilusión, trabajo y dedicación las que levantan las empresas y generan riqueza.

No somos mulas de carga, meros recursos de producción, no somos máquinas, somos personas, con nuestras vidas, ambiciones, sueños y temores, personas dispuestas a colaborar y compartir y no solo a cambio de dinero. Que gran error.

Obviamente, aquella misma mañana en que la pizarra fue borrada, a los pocos minutos ya habían aparecido nuevas frases. A los pocos días uno de los ejecutivos de la compañía a ultima hora de la tarde estando mi amigo aun en la oficina, se acercó a la pizarra y preguntó:

-¿Y esas frases?

-Nada, son solo eso..frases-, repondió mi amigo.

-¿Pero para quien las escribes?-, preguntó de nuevo.

-Para quien quiera leerlas-, respondió.

-Ya, ¿pero que tienen que ver con lo profesional?-, volvió a preguntar.

-Absolutamente todo, porque tienen que ver con las personas,- respondió mi amigo.- Y en mi opinión todos los profesionales son tan solo eso...personas. ¿ No crees?

El jefe puso un gesto reflexivo de cierto reconocimiento en su cara, se dió medio vuelta y se marchó.

Si tienes personas a tu cargo analiza como las tratas. Pregúntate como querrías que te tratasen a ti y trátales según te hayas respondido. No veas al enemigo en el prójimo, tu vida será un infierno. El único enemigo son tus pensamientos de miedo. Ayuda a tu gente a crecer como personas, en responsabilidad, en honestidad, en dignidad y autoestima. Ayúdales a sentirse valorados, importantes, necesarios, miembros del equipo. Tráteles con cariño, con un cariño sincero. Te devolverán con creces lo que les vayas a dar. Tu empresa y tu éxito dependen de ellas y de nadie más.

Si como por lo visto estamos abocados a pasar el 70% de nuestras vidas en el trabajo hagamos de ello una experiencia enriquecedora para todos. ¿No te parece?



La sonrisa de África

jueves, 26 de noviembre de 2009
El lunes por la noche, poco antes de retirarme a dormir, quise ver en televisión uno de los pocos programas que puedo afirmar con rotundidad que me encanta, ese que nos muestra un trocito de la vida de personas que residen lejos de su lugar de nacimiento, y nada más sintonizar el canal en cuestión un individuo diciendo una frase, me impactó de una forma directa y demoledora:
"la vida me ha tratado muy bien y quiero devolverla de alguna forma todo lo que me ha dado"
¡¡Buff!!¡Qué rotundidad! No sabía donde se situaba el programa, ni quién era el tipo, pero su serenidad al decir esas palabras, capto mi atención de inmediato, ese sincero agradecimiento me llego muy dentro.
Este personaje, se encontraba en un país africano al frente de una ONG y lo cierto es que el tema llegó a mi corazón. Ayudaba a niños que trabajaban buscando chatarra en un vertedero de basura, y que con suerte después de un extenuante día, sacaban 15 céntimos de euro, consiguiendo que fuesen al colegio en vez de dedicarse a esa dura tarea… todo lo que rodeaba el reportaje, te lo puedes imaginar…
Pese a no conocerle, algo dentro de mi me dice que es un hombre de éxito, prácticamente anónimo, pero rebosante de humanidad, lleno de bondad, y una gran valentía, otros no se habrían complicado la vida, pero él lo hizo, y como no, también su mujer… pero ¿por qué?
En el reportaje televisivo en un momento dado se mostraban todas las pertenencias de una familia, en su pequeña choza, dos maletas y unas cuantas mantas ¡eso era todo! Al lado un chaval mostraba la sonrisa de África…
Dijo Schopenhauer "Pocas veces pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta" ahora te pido que hagas un ejercicio, te voy a hacer una pregunta y respóndete con sinceridad… desde el fondo de tu ser… ¿preparado? allá voy: ¿qué te falta?
Si queremos alcanzar de una u otra forma el éxito feliz, debemos en primer lugar ser conscientes de todo lo que tenemos en forma material y espiritual y dar gracias ¿a quién? a quién tú quieras… pero da las gracias, se agradecido, eres un afortunado y debes ser muy, pero que muy consciente de ello.
Decía Og Mandino que no debemos preocuparnos por nada, todos somos ya millonarios pues ¿Cuánto valen tus brazos?¿y tus ojos? ¿y tu familia?...¿los venderías? ¡Ni por todo el oro del mundo! Fíjate entonces en el patrimonio que tienes, solo depende de ti valorarlo en su justa medida ¡hazlo!
Dar, devolver, regalar, donar, entregar, ¡compartir!… ¡que poco realizamos esas bonitas acciones y cuanta felicidad son capaces de llevar allí donde quiera que van… cuando pronunciamos esas palabras no te olvides que no solo es referente a desprenderse de bienes materiales, sino de regalar sonrisas, entregar tu amistad, dar esperanza, devolver afecto, compartir vivencias, donar ilusión…
Desde pequeños y en todos los aspectos de nuestra existencia, tenemos muy enraizados el sentido de la posesión, el cual es vestido y arropado por Mr. Ego, esa sabandija que debemos apartar de nuestras vidas. Esto hace que por ejemplo cuando un desconocido nos alegra el día con una simple sonrisa, exclamamos entre extrañados y sorprendidos:" ¡qué tipo más majo!"¡Simplemente por darnos una muestra de afecto!
Este sencillo gesto de sonreír, debería ser un hábito normal en nuestras existencias, pues nos hace más cercanos, ¡tiremos esas tristes caretas que llevamos puestas a la basura! ¿No es todo más fácil desde la cercanía?
Creo que yo, de una u otra forma también tengo que devolverle algo a la vida, todavía no sé como lo haré, solo sé que no debo esperar mucho para hacerlo ¿ y tú?

Operación Cisne

lunes, 16 de noviembre de 2009
Todos nosotros, en algún momento de nuestras azarosas vidas, hemos pasado momentos de zozobra, donde no encontrábamos explicación a alguna situación que estábamos viviendo. Alguna vez te habrás dicho a ti mismo: "¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Y si hubiera hecho esto o lo otro? ¿No me hubiera ido mejor?¡no me lo merezco! Y si…"

Sentirse el patito feo en determinadas situaciones, nos puede parecer hasta balsámico para nuestro ego, nos alivia, ¡pobrecitos somos! "No valgo para nada, nadie me quiere, no me gustan como me miran, no podré ¡me tienen manía! ¡Me conformo con lo que tengo, no conseguiré más!" Es el síndrome del patito feo el que se agarra como un bebe a tu cuello, y tu pensando de esta manera le estás dando calorcito y cariño del bueno.

Esto se puede aplicar de una u otra forma, en los distintos aspectos de tu vida: las relaciones personales, sentimentales, profesional, empresarial, deportivas… absolutamente para todos los campos que tú quieras… y te digo "que tú quieras" pues nadie más que tu eres el que decide ver las cosas en la forma que lo haces, nadie te pone una pistola en la sien para captar la realidad de esa manera, sino que eres tú el que disfruta apiadándose de sí mismo para dejar de sufrir, de momento… es tu elección.

Si, esa actitud de compadecerte, poco nos va a ayudar a salir del bache - no me gusta decir "agujero", denota algo oscuro, frio y profundo… en un bache, si aprietas el acelerador ¡sales!- ¿no es más fácil empezar a pensar que el patito feo se está transformando en cisne? Creo que si… si así lo tú decides.

Ese transformar tiene que ir de adentro hacia fuera, interiorizándolo, dándonos cuenta de todo lo maravilloso que el Universo a puesto dentro de nosotros, de todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición, disfrutando del cambio para de esa forma sacarlo hacia el exterior. Y esa salida del cisne hacia el lago debe ser pausada, serena, creyendo en nuestras posibilidades, pero mostrándonos a nosotros y a los demás esa transformación ¡somos capaces de lo que queramos!¡somos dueños de nuestro destino!

Estoy convencido que hasta el más exitoso de los humanos se ha sentido un Calimero en algún momento y en algún aspecto de su vida… y de una u otra forma lo ha superado. Puede parecer reiterativo, pero mira en tus alforjas - si esas que vienen de serie y que no has de confundir con tus amados y bien trabajados flotadores- que "el compás de trazar cuadrantes" para superarlo la tienes tú, no mires a otros, mira dentro de ti.

Absolutamente todas las respuestas a nuestros interrogantes las llevamos dentro, solo necesitas claridad, honestidad y tranquilidad de espíritu,

Me dirás que por mucho que miras, no encuentras la solución a tus problemas dentro de tus alforjas… y te digo ¿Eran tus alforjas o las de otro? ¿Has mirado bien? ¿Has limpiado las gafas? ¿Te las has puesto? ¿Estaban graduadas? ¿Te equivocaste y te pusiste las de sol? ¿Has rebuscado en los pliegues? ¿Has descosido los forros? ¿Has…?

Nadie dijo que fuera fácil, la vida no es fácil, si es sencilla, pero nos la complicamos,por lo que sigue buscando, eres una persona de éxito, y esas alforjas no van a poder contigo…

Are you ready ?

viernes, 13 de noviembre de 2009

Aun pensamos que la suerte existe. Pensamos que algunos están llenos de la buena y otros de la mala. Aun juzgamos a la ligera las cosas que suceden, sin ninguna perspectiva, sin ninguna reflexión y emitimos juicio sumarísimo de manera apresurada sobre todo lo que nos pasa en la vida.

De un tiempo a esta parte me pregunto que necesidad tenemos de etiquetar las cosas como buenas o como malas. ¿Por qué nos da por hacer esto? Las cosas simplemente son. Sin más. Debemos aprender a no dejarnos engañar por las apariencias ni por las opiniones de los demás, ni por sus experiencias, ni por las nuestras ya pasadas, ni por el juicio que se emitió entonces.

Una vez me contaron que lo mejor que le pudo pasar en la vida a un conocido fue tener un accidente que le dejo postrado en silla de ruedas. Cuando le preguntaron como podía decir eso contaba que siempre estuvo enamorado de una vecina suya a la que jamás se atrevió a decir nada. Pasados los años tras el accidente fue ingresado en el hospital donde la enfermera que le atendió era aquella vecina de la nunca dejó de estar enamorado. Gracias a aquel encuentro se casaron, tuvieron familia y fueron felices. Si no hubiera habido accidente no hubiera ocurrido.

La suerte no existe. Nada existe en mi opinión en este mundo fruto del azar. Todo tiene un por qué y lo mas importante, un para qué.

Prueba a no juzgar nada durante un día. Prueba a aceptar las cosas tal como suceden sin emitir juicio ninguno sobre ellas. Prueba a pensar que todo cuanto sucede tiene un para qué y que es siempre para algo bueno.

Las cosas suceden cuando estamos preparados para que sucedan y para que podamos aprovechar el beneficio que nos vayan aportar. Por eso si quieres que sucedan ciertas cosas has de prepararte y estar listo para ellas. Has de estar preparado. Han de darse las condiciones. Has de acondicionarte tú mismo para que cuando lleguen den su fruto.

El sol sale para todos y cuando llueve también llueve para todos. Si quieres sembrar trigo, y aprovecharte del agua de la lluvia, deberás tener el campo bien preparado para ello. Has debido preparar la tierra, removerla, abonarla y sembrarla de buena semilla para que cuando llueva, este agua de su fruto.

Cuentan un chiste de un catalán, que todas las mañanas antes de empezar el trabajo se arrodillaba ante su santo favorito y le pedía deseperadamente que le tocase la lotería, hasta que un día, le oyó decir al santo; "Sí hijo sí, pero al menos compra el billete".

Si no compras el billete, no te podrá tocar. Si no siembras por mucho que llueva nada recogerás.

Es mala suerte que no consigas un trabajo porque te pidieron ingles. ¿Has pensado en ponerte a estudiarlo?

Tu novia te ha dejado, ¿la diste la suficiente atención?

Las cosas que pasan parecen ajenas a nuestra voluntad, pero yo pienso, que nada en verdad sucede ajeno a nuestro voluntad, sea consciente o inconsciente, y somos nosotros de una manera u otra quienes hacemos que las cosas pasen. El tema es que algunos creen que para aprender ciertas cosas hay que sufrir y pasarla mal, pero no tiene por que ser así.

Sin darse cuenta se empeñan en hacerse daño a si mimos, con sus pensamientos, con sus comportamientos, con sus actitudes y con sus creencias, de manera que crean circunstancias nocivas para ellos mismos. Y esto seguirá pasando hasta que entiendan que no tiene porque ser así. No tienen que hacerse daño, no sirve para nada bueno. Y al final descubrirán que lo primero de todo es quererse a si mismos y entonces su suerte cambiará.

Recuerda pues, prepararte a ti mismo para aprovechar las circunstancias, quererte de verdad para desearte y saberte merecedor de todas las cosas buenas, no juzgar las apariencias tan apresuradamente y sobre todo decide de una vez por todas no hacerte más daño y ser feliz.

Tu amigo Pepito Grillo

martes, 10 de noviembre de 2009
¿Cómo es que tenemos esa obsesión de engañarnos a nosotros mismos? ¿Me lo puedes explicar? Si, puedo parecer demasiado brusco, pero creo que es la autentica y triste realidad… empiezo con esta rotundidad, porque hay veces que es necesario hacerlo de esta forma, hay que ir directos al grano, hay que actuar con agilidad y flexibilidad, sin rodeos…
En los últimos días he estado conversando con un grandísimo amigo, con algún que otro problemilla, bueno no nos engañemos, con una encrucijada importante en su vida… creo que en el trasfondo de todo su asunto, como en la mayoría de los grandes dilemas, existe un claro problema de miedo al futuro, y de sordera emocional.
Manejo el término sordera emocional, pues cuando se mezclan distintas frecuencias de sentimientos interiores en sentido opuesto, se produce un colapso, un corto que provoca que no escuche, no se oiga, lo que no se desea oír. Quizás porque si escuchas estás obligado a actuar, y eso te da pavor. El miedo a meter la pata, te transforma… te empequeñece…
Si uno sabe que si tuviese sobre su hombro un Pepito Grillo con su sombrero de copa y su paraguas, posiblemente todo fuese más fácil. Te recuerdo que Pepito Grillo era aquel entrañable personaje que se convirtió en la conciencia de Pinocho, el encargado de criticarle cuando hacia mal las cosas y de aconsejarle en momentos complicados. Con asiduidad, Pinocho no le escuchaba y por eso no tenían buen final las aventuras a las que se lanzaba.
Este pequeño grillo, le recordaba que debía cumplir lo prometido, que no se durmiese en los laureles cuando creía haber conseguido algo, era el que trataba de aconsejarle para que dejase de ser un simple pedazo de madera… y se convirtiese en un ser humano con todas las de la ley.
¡Qué fácil sería todo si viniésemos de serie con Pepito en el hombro! ¿Verdad?... ¿seguro? Me parece que no has buscado bien, pues todos tenemos escondido en algún rinconcito de nuestro ser, a nuestra propia conciencia, nuestro propio grillo. No suele estar sentado en el escaparate, sino que su hábitat suele ser la trastienda de tu ser ¡busca! Estoy convencido que si queremos resolver cualquier problema que tengamos, en un altísimo porcentaje, la respuesta está en nuestro interior.
¿Qué es lo que ocurre? Pues que nuestra conciencia suele ser incomoda, suele ser demasiado fría, y es entonces cuando nos dedicamos a transformarla, para dulcificarla, para que sea más agradable para nuestro propio oído, más sencilla para nuestra comodidad. Intentamos que se adapte a nuestra zona de confort ¡cómo voy a salir ahí fuera con el día que hace! y de esta forma acabamos por olvidar lo que realmente nos dice nuestro interior.
Solo te pido un cosa, haz caso a tu Pepito Grillo, el te quiere, y mucho, y jamás va a dejar que te despeñes por el acantilado de la inconsciencia. Cuando escuches con atención y consigas seguir sus consejos, te sentirás mucho mejor, más poderoso, pues en el fondo eres tu el que maneja los mandos de tu vida.
La conciencia recorre interminablemente

los archipiélagos del alma,
la conciencia es incomoda
impalpable invisible pero incomoda
usa el reproche y las bofetadas
las penitencias y el sosiego
las recompensas y las paradojas
los gestos luminosos y libertarios,
pero la conciencia más conciencia
es la que nos aprieta el corazón
y vaga por los canales de la sangre.

Mario Benedetti

Recuerda, cuida a tu Pepito Grillo, se lo merece.
¡Que tengas un buen día!

El partido del siglo

lunes, 9 de noviembre de 2009
Año tras año, en los medios de comunicación, cada vez que se produce un enfrentamiento deportivo entre equipos de futbol de máxima rivalidad, creo que no hace falta que demos nombres, nos bombardean con la frase mágica ¡el partido del siglo!... esto ocurre todas las temporadas, da igual que uno de los contendientes tenga a media plantilla de baja por lumbago, que la diferencia entre ambos sea de 40 puntos en la clasificación, siempre es y siempre será, el partido del siglo.

En mi opinión, el verdadero partido del siglo lo estamos jugando en nuestro interior… ¿que quienes son los jugadores? ¡Quienes van a ser! A la izquierda, con calzón de rayas, el actual poseedor del título, ¡El Ego! y a la derecha con calzón blanco, el aspirante al trono ¡Tú!... tenlo claro, el verdadero partido del siglo es ¡el ego versus tu mejor yo!
Muchas veces no podemos, no queremos, o no somos conscientes de la gran lucha que se produce en nuestro interior, debemos estar pendientes de este tipo que nos quiere colar un gol en cuanto nos descuidemos.

El ego nos hace estar fuera de nuestro yo, de nuestro presente, es una armadura que nos ponemos cuando abandonamos nuestro yo profundo, nuestro yo autentico, nuestro yo presente. ¿Y cuando ocurre esto? Cuando aflora en nuestra piel el miedo, que necesita tener razón, reafirmarse, que necesita ganarnos para afirmarse a sí mismo y busca vía de escape fáciles para calmar sus nervios.

El ego es justo lo contrario de nuestro propio ser, no nos olvidemos de esta frase ¡jamás! Antes he hablado de armadura ¡no le demos tanta importancia a este caballerete! Es un simple envoltorio de nuestra conciencia, del cual cuando lo quitamos del paquete, y lo tiramos a la basura, nos permite ver lo que hay en nuestro interior, conocernos a nosotros mismos…

Al ser un engaño de nuestro verdadero yo, no le gusta lo sencillo, huye como un gato enrabietado de lo simple, pues le deja con todas sus carencias al aire. No es un buen amigo, aunque te parezca lo contrario, es hábil, muy hábil, pero es uno de tus mayores lastres para evolucionar.

Cuando salta al campo, es fácil caer en su tempo de partido, en su tipo de juego, de pronto nos creemos los más listos, los que más sabemos y ¡zasss! Recibes un golazo por toda la escuadra. Tu ego ha hecho de las suyas…

Ya en sus manos, nuestra mente queda bloqueada a toda opción de mejora, de cambio… para evolucionar necesitamos humildad, hay que dejar de lado el ego, ese que nos estresa con sus ansias de grandeza… ¡libérate!

Debes, en ese partido a disputar, analizar cómo te esclaviza tu rival, como afecta a tu juego, a tu desarrollo personal, profesional, a tu crecimiento interior, y entonces atacar, conjurándote para vencerle, para barrerle del terreno de juego, sabes que si tu quieres, puedes…

Recuerda que tú fuiste quién lo alimentó, quien le enseñó a jugar, quien creó su personalidad, su estilo de juego, por lo que nadie mejor que tu sabe como vencer sus argumentos, desmontar sus planteamientos…

Solo tú puedes ganar el partido, y la liga del éxito, estoy seguro que lo vas a hacer. ¡A por él!

¡Pisotea tus errores!

domingo, 8 de noviembre de 2009

En las últimas semanas, y por fallos cometidos en el pasado, he tenido que reflexionar y tomar importantes decisiones acerca de estos errores, por lo que me gustaría charlar contigo acerca de estos…

¿Cuál es la diferencia entre error y fracaso? Para empezar, me gustaría que todos tuviésemos claro que para nosotros, el fracaso no existe , son “experiencias de aprendizaje”, la palabra fracaso, quizás es demasiado rotunda, demasiado contundente, y nos puede anclar al fondo más de lo estrictamente necesario.

Partiendo de esto básicamente el error te predispone a la acción, existe margen de maniobra y el fracaso ataca nuestro ser, nuestro centro neurálgico de respuestas, se sitúa en el final de la pendiente, más abajo no podemos llegar y aunque sabes que has de salir es quizás más complicado de lo que podríamos esperar… en cambio el error, por importante que sea ¡es solo un error! Y nos genera una oportunidad de ser creativos para buscar soluciones ¡hay que ser ingeniosos para dejar atrás la bahía del error!

Todos tenemos derecho a equivocarnos, es algo que todos los días hacemos en mayor o menor medida, y con mayor o menor intensidad. Unas veces ocurre de forma inconsciente, otras somos conscientes, pero errar lo llevamos tatuado en nuestro ADN. Si no errásemos, no seríamos humanos.

“Errar es humano, pero solo los necios perseveran en el error “Marco Tulio Cicerón
Nos equivocamos absolutamente todos, los niños, lo que no somos tan niños, los inteligentes, los menos inteligentes, los homus exitosus ¡todos! ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Pues la manera en la que gestionamos los errores, la forma en la que asumimos que hemos errado y la forma de reaccionar cuando erras. El personaje de éxito sabe que ha errado, lo gestiona y sigue avanzando, no permite que se convierta en un lastre para su mente y por ende para su vida.
La gestión del error es básica, pues en la inmensa mayoría de los casos si reaccionas a tiempo y asumes el error y su coste, para evitar otros de mayor calado, se pueden acabar convirtiendo en todo un éxito. Si nos empecinamos en continuar por la senda que teníamos marcada y que el error ya nos ha señalado como zona peligrosa, podemos acabar teniendo un fracaso con mayúsculas. La frontera entre una situación y otra muchas veces es prácticamente inexistente.

Cuando hablamos de coste a efectos del error, este coste puede ser económico o material y sobre todo emocional. Este último es posiblemente es el menos valorado a priori, pero el más nocivo para nosotros. Muchas veces ocurre que después de un error económico, decimos “… con todo la pasta que he metido en ese tema… ¡cómo voy a perderlo!” pues bien, toda crisis… ¿qué crisis?, acaba diciéndote que si sigues por esa línea. Posiblemente te engañes diciéndote a ti mismo que lo puedes recuperar, pero ¡Puedes perder hasta la camisa!...

En errores de relaciones personales te dices “¡es que ha representado tanto en mi vida!” y te agarras a esa frase muchas veces por comodidad, para no evolucionar inconscientemente, despreciando la verdadera felicidad que te espera ansiosa en el futuro, pues bien, si aquello fue un error y eres una persona congruente, no te preocupes, que no desaparecerá de tu vida, pero formará parte del pasado, con buenos y malos momentos, pero como un error… bien gestionado.

Los errores por importante que sean debemos considerarlos como parte de nuestro pasado y no deben pesar demasiado en nuestra toma de decisiones actuales, lo importante será saber que erramos, y que supimos gestionarlo. No te flageles, el error ya debe formar parte de tu pasado, y tú vives en el presente, mirando al futuro.

Recuerda siempre que lo pasado ¡pasado está! , lo perdido ¡perdido está! Mira a tu futuro con valentía, sabiendo que has errado y reconociéndolo, proclamando a los cuatro vientos que te has equivocado, de esta manera posiblemente consigas caer en el error con menor frecuencia, y antes despegará tu avión hacia el éxito de esa complicada pista de despegue conocida como vida.




¿Quien soy yo? y ¿De qué va todo esto?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Te has preguntado alguna vez ¿Quien soy yo? ¿De que va todo esto? ¿Que pinto yo aquí? ¿Por qué me pasa lo que me pasa? ¿ Por qué no controlo mi vida? ¿Por qué unos tienen tanto y otros ni donde caerse muertos?

¿ Y cuando la palme a donde iré? ¿Hay alguien en algún sitio que maneje esto o esto rula por si solo sin orden ni criterio ni control? ¿Por qué no controlo lo que pienso? ¿ Por qué tengo este aspecto y no el de Brad Pitt? ¿Para qué me esfuerzo tanto? ¿Que pretendo conseguir con tanta lucha?

¿Por qué me importa lo que me importa y lo que no, pues me importa un carajo? ¿ Si existe un Dios por qué permite las barbaridades que ocurren? ¿Existirá Dios? ¿Será el responsable de nuestras desgracias? ¿O lo seré yo y no soy consciente de ello?

!! Ahhhhhhhhhhh ¡¡

Amigo mio si no te has hecho nunca en tu vida ninguna de estas preguntas permíteme decirte una cosa: "que no te creo". ¿ Te ha quedado claro?. Pues eso.

Llega un momento que la vida nos obliga a dar un frenazo al desenfrenado cúmulo de nuestros "apasionantes" quehaceres cotidianos y nos invita amable y gentilmente a pararnos a pensar un poquito. De manera que dejemos de ir andando por ahí como seres absolutamente inconscientes y empecemos a querer encontrar respuestas al menos a alguna de las preguntas.

Porque según nos respondamos a ellas, iremos conformando nuestras creencias, y amigo mio, serán estas las que conformen el resto de nuestros días.

Así piensas así vives, así crees así te comportas.

No se trata de filosofar, es una cuestión fundamentalmente práctica. Todos tenemos una respuesta a cada de una de esas preguntas, yo miraría adentro de ti e iría a por ellas, quien sabe si esta aventura no te cambia la vida.

Yo no se tú, pero si la vida fuese tan solo este rato que paso por este mundo creo que no me merecería la pena, independientemente de los muchos momentos buenos que consiga vivir.

A mi me da en mi gran nariz que detrás de esta vida fugaz, demente, violenta y cambiante hay algo eterno, cuerdo, en paz y permanente. Recuerdo una canción de Franco Battiato que decía: "busco un centro de gravedad permanente que no cambie lo que pienso de las cosas, de la gente." Pues de eso se trata.

Te digo todo esto porque el éxito en la vida pasa por encontrar tus respuestas a estas y otras preguntas. Porque si no sabes quien eres y que pintas aquí, ¿como narices vas a saber qué es lo que quieres conseguir?.

Si no sabes bien lo que es el éxito para ti y sin un centro de gravedad permanente ya me dirás tu hacia donde vas.

Algunos se conforman con acumular riquezas que nunca terminaran de disfrutar, otros con el reconocimiento social que aparte de hinchar sus egos poco más logrará. Otros con enajenarse y pasar de largo, de juerga en juerga. Estos al menos se ríen y lo pasan bien. Pero yo te digo que algo de verdad valioso en algun lado debe haber por lo que quieras en verdad luchar.

Pero no importa. Cuando termines de leer esto si es que alguien alguna vez lo lee, lo harás a un lado y seguirás con tu vida sin más. ¿Para qué liarnos con tonterías que no nos llevan a ningún sitio?. Mejor será que pensemos como puedo hacer para ganar más dinero o simplemente como llegar a fin de mes. Esto es lo que importa, ¿verdad?

No importa si en el camino mientras nos afanamos en nuestros quehaceres se nos pasa la vida sin más, sin haber respondido siquiera a la primera de las preguntas, ¿ Quien soy yo y para qué estoy aquí?

Es curioso que pensemos y creamos que aquello que necesitamos este siempre un paso mas allá delante de nosotros, en el siguiente trabajo, en la siguiente mujer, en el siguiente año, en la siguiente vida.

Cuentan por ahí que dicen que Dios, el Amor, la Verdad, el Conocimiento o como quieras tú llamarlo, se escondió en el único sitio donde sabía que no se le iría a buscar jamás y se escondío en el interior del hombre. Yo creo que así es, que en el interior de cada uno de nosotros está todo cuanto podamos necesitar, lo que no creo es que Él se escondiera allí, más bien creo que lo arrinconamos nosotros.

El problema está en que creemos necesario aquello que no lo es y en buscarlo donde nunca estuvo ni estará. He aquí el principio y fin de todos nuestros males.

Serlo todo y creernos nada. Que demencia más absurda. (Valga la redundancia)

La encrucijada

domingo, 1 de noviembre de 2009
Existen momentos en nuestras vidas, en los que aparecen delante de nuestro caminar, situaciones que nos parecen muros infranqueables, normalmente en forma de toma de decisiones trascendentales, donde no vale esconder la cabeza como el avestruz, en las que queramos o no hay que actuar.

Las encrucijadas pueden presentarse en el mundo de los sentimientos, de las relaciones, de los negocios, del alma, del trabajo… ¡en todas partes!

Normalmente en estos cruces de caminos, suele no haber vuelta atrás en la inmensa mayoría de los casos, empezamos a llegar al punto donde el retorno es un camino imposible de seguir y ¡zas! el corazón se nos acelera, nos paralizamos por el miedo a equivocarnos… no podemos seguir, somos incapaces de seguir en una u otra dirección, es superior a nuestras fuerzas.

Aquí es donde imploramos ayuda al Universo, al Altísimo, o sencillamente cogemos el móvil y llamamos a nuestro amigo del alma e imploramos ¡¡¡que hago!!! Nuestro amigo puede representar para nosotros la figura de psicólogo, director general, asesor espiritual, representante artístico o inclusive le podemos poner la túnica de un falso vidente. Claramente necesitamos a alguien que con su varita mágica nos indique la senda a seguir… ¡Todo con tal de no tomar una decisión! ¿Cuál es el camino que debo elegir?
El miedo a perder lo que tenemos, provoca que muchas veces no veamos los tesoros que se adivinan detrás de esos cruces de caminos, no nos damos cuenta que puede ser mucho más doloroso permanecer en una confortable estación, que coger el tren hacia una nueva estación, la vida es un viaje en tren con diversos andenes y multitud de subidas y bajadas de los vagones ¡aprovechemos el viaje!
Ese mismo miedo provoca que a veces, coger una simple senda que va en paralelo y en la misma dirección que teníamos marcada, nos aterre, no nos permita disfrutar de alguna variante de nuestro camino.
La vida es por definición una travesía, y muchas veces nosotros, provocamos que esas maravillosas oportunidades de desarrollarnos no sean aprovechadas en su justa medida. Cuando se presenta una de estas disyuntivas, debemos ser valientes, debemos decidir nosotros, no son otros los que lo deben hacer por nosotros. Es nuestra vida, y la gobernamos nosotros…
La cobardía no es buen aliado para nuestra aventura en la búsqueda del éxito, debemos buscar otros socios, que colaboren, que aporten, no que resten… y cuando hablamos de valentía, no debemos confundirlo con la imprudencia, la cual es separada por un fino trazo de esta. Debemos ser valientes para ejercitar nuestra facultad de elegir, sea rompiendo con el camino por el que vamos, o permaneciendo en el por un tiempo, decir para siempre sería un error, dado que nuestro éxito depende de nuestra flexibilidad para el cambio, para elegir rutas alternativas. El que un camino sea para siempre, lo irá diciendo el tiempo, definirlo a priori, una osadía.
Dijo Paulo Coelho "La mente es como un paracaídas, solo funciona cuando se abre", pues bien eso es exactamente así, debes abrir tu mente, tus sentidos, tus intuiciones… tú sabes, que si miras con paciencia dentro de ti, puedes resolver cualquier encrucijada…
¡Que tengas un buen día!



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