¿Pensamos un ratito?

lunes, 29 de marzo de 2010
Todos tenemos claro que lo que más aporta a nuestro crecimiento interior, a nuestra trayectoria en la búsqueda del éxito feliz y a nuestra completa existencia es nuestra capacidad de pensar.
Si esto es así ¿Por qué no pensamos? Si actuamos sin pensar, lo que está claro es que no obtendremos una dirección consistente con nuestros actos, o lo que es lo mismo, “estaríamos corriendo como pollos sin cabeza” como dijo acerca de sus jugadores un entrenador de fútbol en su día.
Por el contrario, debemos guardar equilibrio entre pensamiento y acción. No sirve de nada, tener las ideas claras si no podemos o queremos llevarlas a la práctica, la mejor idea es la que se pone a prueba, la que no se aplica no sirve para nada, es como si nunca hubiese existido…
Obviamente lo primero que debemos analizar es el motivo de que no ejercitemos nuestro derecho y obligación a pensar ¿somos seres humanos? El primer culpable puede ser nuestra falta de entrenamiento, la ausencia de hábito. Hoy en día estamos acostumbrados a hacer lo más fácil, por ejemplo ponernos delante de la caja tonta para todo, para descansar, para comer, para pasar el rato… es más cómodo, pero nos va matando poco a poco, es como un cigarrillo, poco a poco acaba con nosotros, con nuestra vida... pasan las horas y ¡zas!¿que hemos hecho?¡nada!
Debemos evitar “ver la vida de otros” y vivir la nuestra, para lo cual debemos pasar más tiempo con nosotros mismos, buscando momentos de reflexión, de auto intimidad y pensamiento consciente. Busquemos un hueco para habituar nuestra cabecita a “centrifugar”…
 En segundo lugar aparece uno de nuestros habituales compañeros de viaje el miedo, dado que si pensamos, el producto fabricado por esta acción, el pensamiento, nos obliga a la toma de decisiones ¡horror! Y todo lo que esto conlleva: cambios y la obligación de saltar de nuestro confortable sofá…
En momentos difíciles, el pensamiento es uno de nuestros mejores aliados, y todo momento de crisis tiene una “puerta secreta” a través de la cual podemos escapar, es únicamente la falta de creatividad lo que nos impide encontrarla, y volver a ver la luz.
En el mundo de la empresa la ausencia del hábito por parte del directivo se antoja como preocupante, pues los directivos que no tienen esta faceta dentro de su genética (heredada o esculpida con tesón) viven acomodados a su forma de vida ¡para que pensar si a mí me va de fabula de esta manera! Asimismo este tipo de “profesionales” verán con autentico pánico que otros piensen ¡podrían moverle de su confortable asiento! ¡Tendría que espabilarse! E intentará evitarlo a toda costa, pese a quien pese… aplastarán de una u otra forma las iniciativas… y así nunca prosperará nuestra empresa… ni las vidas de los que la forman.
Para poder considerarnos que estamos vivos debemos ser capaces de generarnos a nosotros mismos nuevos retos, nuevas ilusiones… debemos vivir con entusiasmo, intentando ser mejores personas… y todo esto debe pasar primero por un proceso de pensamiento, para fijar actuaciones, metas y objetivos.
¿que te parece si pensamos un ratito?

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