- Cada etapa alcanzada se recompensa con un pequeño premio ¡hay que disfrutar del camino!
- Cuentan sus planes a familiares y amigos, de esta formas se comprometen mucho más al haberlo dicho en público.
- Recuerdan regularmente los beneficios que obtendrán si alcanzan el objetivo, de una manera realista y motivadora.
- Plasman las propuestas de forma concreta, en un diario, con dibujos y gráficos. Las tienen siempre a mano, para visualizarlas y vivirlas.
- Podríamos decir que ya tenemos el mapa del tesoro, sabemos lo que hay que hacer, con datos basados en la experiencia, ahorrándonos el tiempo invertidos por estos para conseguir el triunfo… ¡qué más podemos pedir! Cojamos la pala y el pico y ¡a cavar! ¡Que sabemos dónde está el tesoro!
Nadie nace con suerte (dijo Richard Wiseman)
La física moderna dice.....
Hace unos días mi amiga Natalia me envió esto.
La física moderna dice “tú si puedes”
Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos.
Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad?
“La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías.
Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual.
En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos.
Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros.
La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
Cuadro 3: La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas.
Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.
Sobre la falta de autoestima

Parece que les pesara la misma alma. Alma en pena que arrastran esperando a que la vida les abofetee de nuevo para darse la razón a si mismos sobre lo desgraciados que son.
Que curioso. Parece que nada que les digas les sirve. No quieren escuchar nada que no reafirme lo miserables y desventurados que son. Se gustan así. ¿Será esto posible?
Es que soy gordo, calvo, sin estudios, mi madre me llamaba imbécil, soy feo del carajo, narizon y bizco......ya. ¿Y?
Siempre que hablo de esto recuerdo a Danny de Vito, un actor americano de 148 cm y 80 kilos o de Dustin hoffman, un tio narizon y extraño......rodeados de dinero y reconocimiento.
La autoestima como todo en esta vida es una decisión personal. O eliges quererte o despreciarte.
Es obvio que si te identificas exclusivamente con un cuerpo, obviando tu mente y tu corazón, si crees a pies juntillas lo que otros digan de ti en vez de lo que tú te dices a ti mismo y si grabas y recreas constantemente en tu mente los errores y ridículos del pasado, estás sin duda condenado a maltratarte a ti mismo sin piedad hasta el final de tus días. ¿No te da penita tratarte asi? Ni a tu peor enemigo le tratarías así.
Ya hemos hablado aquí de la importancia del dialogo interior que mantenemos cada uno consigo mismo. Cambia de diálogo. Esto es todo.
Aquello que no te guste en ti, si lo puedes cambiar, cambialo y si no puedes olvídalo. Todos tenemos en nuestro interior la misma esencia, lo que parece diferente, lo que parece que nos separa, es el envoltorio y nuestra respuesta a las circunstancias vitales del pasado.
Cada día, cada instante es una nueva oportunidad para mantener la firme determinacion de no arrastrar más por el fango nuestras almas en pena, de mirar de frente al mundo, de sonrier a la vida sin esperar a que nos la devuelva, de dejar de hacernos daño, de tratarnos con cariño.
Cuando te mires al espejo no veas solo un cuerpo, sea como sea es tan solo eso, un cuerpo. No veas un pasado, ve un alma con un corazón vivo, rojo y brillante, ve un presente y un futuro que tú decidas.
Descubre en ti el ser capaz de amar y compartir que en verdad eres . Tú lo sabes bien. Tendrás que soltar lastre, sin duda. Fuera resentimientos, culpas, miedos y miles de pensamientos negativos a los que has dado cancha y demás pesados fardos que han estado ocultando allá abajo muy en el fondo, todo lo bueno que tú eres y está en ti. Perdona todo lo que pensaste que te hizo daño. Pásalo por alto. Descártalo. Perdónate a ti mismo y a todo lo que pensaste y te hizo daño. Esto es lo que te impide vivir.
Tú y yo somos en verdad y en esencia la misma cosa. Lo que mueve el mundo no son los cuerpos ni las circunstancias si no lo que hacemos con los cuerpos y con las circunstancias.
Cuando te veas presto a lamentarte y flagelarte dite a ti mismo que no, que ya no más. Que se acabó tanto miedo y tanto pesar.
¿Por el Amor de Dios cuanto tiempo más vas demorarte en decidir ser feliz?
¿Preocupado? 2ª parte
Uno de los mayores frenos al éxito y a toda cosa buena en esta vida, es estar preocupado. Si te das cuenta la propia palabra lo dice, estar preocupado es lo que haces antes de estar ocupado o ponerte a ello. ¿Que se puede hacer antes de ponerse uno a hacer? Ojo, no confundamos preocuparse con planificar, esto último ya es ocuparse.El proceso de estar preocupado es muy curioso. La gente preocupada es la que menos ocupada está, pues estar preocupado les lleva la mayor parte de su tiempo, de manera que se quedan en el "pre" sin pasar al ocupado.
De que sirve estar preocupado. Es curioso como estar preocupado tiene una clara connotación negativa, nadie esta positivamente preocupado, pues si así fuera no lo estaría, se limitaria a esperar a ocuparse. El hombre preocupado es hombre negativo y temeroso por norma. Estar preocupado supone prepararse para el peor resultado de la ocupación, y obviamente si encaras un acción desde el negativismo, casi seria mejor que no la iniciaras y te estuvieras quieto.
El miedo no trae nada bueno. Los iguales se atraen y el miedo atrae miedo, y si entendemos que aquello que pensamos es lo que atraemos, encarar una situación preocupado es ayudar a que las cosas salgan como efectivamente nos temíamos.
Estar preocupado es no confiar en nosotros, en nuestras capacidades, y el que no confía en si mismo compra papeletas para no salir victorioso de ningún envite.
El run run mental de la preocupación te impide encarar la ocupación con la mente despejada y resuelta al éxito. A la gente de éxito no le gusta la gente preocupada, porque preocupada es sinónimo de pesimista, porque si no estas esperando nada malo , ¿por qué te preocupas?
Mi buen amigo Enrique siempre dice: "si el problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? y si no la tiene, ¿por qué te preocupas?.
Moraleja, tenga o no tenga solución , la ocupación de preocuparse, lo mires como lo mires, no tiene utilidad ninguna, y aquello que no es útil, tan solo estorba.
Agobiarse y estar preocupado para mi son sinónimos. Si puedes con ello, ¿por qué te agobias? y si no puedes, ¿por qué te agobias?
Si puedes, ponte a ello y si no, no lo hagas. Ya está.
Ojito con el dialogo interior de cada uno, si te hablas negativamente ese es el resultado que tendrás. Como siempre al final todo en esta vida es una cuestión de elección. Tu decides que hacer. Para una cosa u otra, tendrás partidiarios. Es curioso lo hábiles e ingeniosos que pueden ser los del lado negativo. Lo que te hace bien es útil y lo que no es inútil. Haz solo aquellas cosas que te hagan sentir bien, porque si es así, eso que hayas hecho o pensado, sirve, si no, simplemente estorba y lo malo de todo, es que lo que estorba, impide ser feliz. Al final, se trata de eso, ¿verdad?
A ti, que me lees algo escéptico te pido una sola cosa. Que me digas una sola cosa buena que produzca el estar preocupado. A parte claro está del estres, la ansiedad, bloqueo, insomnio, bajada de defensas, enfermedad, infartos, calvicie, mala leche, etc.......
Uno de los sitios donde esta bien visto estar preocupado es en el entorno laboral. Donde preocuparse es sinónimo de implicado en el proyecto. A algunos jefes les gusta un montón. Creeme que si por el hecho de estar preocupado aumentasen mis ventas tan solo un miserable 0,00001%, lo estaría. Pero yo solo conozco una manera de aumentar mi cifra de ventas y es pasar a la acción y ocuparme en hacer todo aquello que me ayude a vender. ¿No crees?
Pero eso sí, si al final te has decidido por dejar de preocuparte y centrarte en pasar a la acción prepárate para empezar a no ser bien visto por la masa. A ellos les gusta estar preocupados y si tu no lo estás, desconfían. A los tristes les molestan los felices. A los que se flagelan no contentos con fastidiarse a si mismos les fastidia también que no se fastidien los demás.
Confía en tu capacidad de acción y no de preocupación, ponte manos a la obra, ante los problemas ocúpate y si no hay nada que hacer, olvídalo. Descártalo.
Todo está en tu mente. No lo olvides.
Dejar huella en la vida
"Lo que hacemos en la vida tiene eco en la eternidad"
Quizás esta frase pueda parecer grandilocuente, pero de una forma u otra debemos reflexionar acerca de ella ¿te animas?
Han pasado por este mundo individuos que han dejado huellas dolorosas por donde pasaron, había que pasar a la posteridad a cualquier precio y ¡vaya si lo consiguieron!, pero ¿a qué precio? Todos tenemos nombres históricos y algunos más cercanos en nuestra cabeza, que nos gustaría olvidar… si, esta es una forma de hacerlo, pero no debe ser el estilo de un navegante en búsqueda del éxito feliz.
No se trata de conquistar continentes, sino ser auténticos en lo que hagamos. Todos tenemos la capacidad para realizar una aportación significativa a este mundo y quizás sea esta la forma de buscar nuestro propósito vital. Debemos trazarnos un plan.
Una forma de conseguir ese propósito vital es la de pensar como nos gustaría que fuésemos recordados. Stephen Covey en su libro los "7 habitos de la gente altamente efectiva" proponía un siniestro pero ilustrativo ejercicio que consiste en visualizar nuestro propio entierro, en el cual están invitados a hablar recordándote, un familiar, tú padre por ejemplo, un amigo intimo y un compañero de trabajo. Piensa que te gustaría que dijesen de ti, sin miedo, con sinceridad.
Lo que se intenta es recapacitar y ver cómo nos comportamos en la realidad y como nos gustaría actuar en realidad. Por ejemplo, como hijo actúas de una determinada forma, pero te gustaría realmente actuar de otra bien distinta.
Hay gente con un altísimo potencial dentro de sí que pasan por la vida "de puntillas", quizás porque no se lo han creído, por falta de autoconfianza, o porque no se han parado a pensar con tranquilidad que es lo que pueden aportar a la sociedad, por poco que sea.
No se trata de "construir catedrales" sino como alguien dijo,
"Los pequeños actos que se ejecutan son mejores que todos aquellos grandes que se plantean"
Hagas lo que hagas, debes hacerlo con el corazón, es la única manera de trasmitirlo, no podemos dejarnos llevar por las prisas, si sonríes al tendero cuando compras el pan, hazlo con sinceridad… no hagas regalos por compromiso, sino porque realmente lo sientes y te apetece…
Allá por donde vayas, vas dejando una huella, no es necesario que seas como Atila y que donde pises no vuelva a crecer la hierba para dejar de esta forma tu impronta, no señor, únicamente se tú, ese que te gustará ser recordado así. Pero sé tú, cuanto antes.
La ética del Mariscal de campo
el triunfo de la perseverancia (o 18 años después)
No mires para otro lado
Limpia tus gafas
Queramos o no, cuando nos relacionamos con el mundo, todos tenemos un filtro - o gafas- y ese filtro nos ofrece una visión del mundo sesgada...lo queramos o no, para bien o para mal.
¿Refleja tu agenda tus verdaderas prioridades?
Planificando que es gerundio
No quería comenzar sin desearos un año intenso, vivido y lo más cercano posible a vuestra imagen de felicidad. ¡A por él!
Aunque no es el tema de hoy, empecemos enlazando con la bonita historia con la que Enrique cerro el año, añadiendo a esta un comentario del Dalai Lama acerca de la vida actual :
Imagínate que quieres dejar de fumar, o empezar a hacer deporte, o comer menos, ¡lo que sea! pues bien, cumple lo propuesto ese día, y cuando lo hayas logrado piensa en tu compromiso para el día siguiente, pero con la satisfacción de haber dado un paso, un grandioso paso que ya figura en tu haber, de esta manera "dulcificamos" nuestro esfuerzo ¿lo intentamos?
Para terminar, solo indicarte que yo me siento a hacer mis deberes el próximo lunes... ¿ y tú?¿te animas?













