El circo de las mariposas

domingo, 21 de febrero de 2010






Hace ya algún tiempo, en este espacio, os hablé y os invité a ver un vídeo de un personaje Nic Vucijic (pulsa aquí para verlo), el cual estoy convencido os llegó al corazón. 
Hoy quiero presentaros este precioso corto, protagonizado por el, que creo se ha ganado un lugar de honor en este humilde blog, por el mensaje que nos envía.

Se que algunos ya lo conocéis - da vueltas por la web desde hace tiempo, a mi me la habéis enviado varios de vosotros - pero de esta manera siempre sabrás que aquí puedes encontrarlo, pues creo que en determinados momentos verlo nos ayudará a poner los pies en la tierra, apretar los dientes y tirar hacia delante. 


Me gustaría que os toméis un ratito para vosotros, pulséis el vídeo y después meditéis sobre los momentos en los que creemos ver un muro delante nuestro¡ inspiraros en esta película para apartar para siempre el no puedo...!


¡Os dejo con ella!



¡Que no se te oxide la mente!




A lo largo de nuestra singladura en esta bitácora, hemos ido dando consejos acerca de hábitos relacionados con la consecución de objetivos, pero quizás nos habíamos olvidado de cómo mantener en forma nuestro motor intelectual, pieza insustituible para seguir remando con fuerza en nuestra regata con destino al éxito. 
Si somos capaces de ir al gimnasio, ¡perdón! apuntarnos al gimnasio, darnos cremas para "ser" más jóvenes, ir a la peluquería para estar más atractivos, es decir, preparar la carrocería para tener éxito… ¿Por qué no dedicamos algo de tiempo a engrasar el motor, lo cuidamos con un buen lubricante, y le apretamos las tuercas con regularidad, para que de esta forma tarde más envejecer?
Si os parece, os voy a dar los puntos que según William Speed son adecuados para evitar que la potencia del cerebro vaya descendiendo, y que estoy convencido vosotros ya conocíais, pero estaréis de acuerdo conmigo que hay veces que es conveniente refrescar los conocimientos. 
Los puntos serían los siguientes:
  1. Ejercicio físico. Lo decían los antiguos griegos y sigue estando totalmente en vigor. La oxigenación a través del deporte mejora las conexiones entre las neuronas. Este ejercicio deberá ser cada vez más suave con la edad -aunque algunos amigos míos, cuyo nombre no voy a mencionar, a la vejez viruela, creen que van a conquistar el Tour de Francia o ganar la maratón de New York y creo que esto no es tanto por su competitividad, como por la llegada de la famosa crisis de los cuarenta- con tres días por semana podría bastar.
  2. Alimentación saludable. Creo que todos sabemos lo que esto significa, por lo que engañarnos a nosotros mismos, no es lo más adecuado. Esto es lo más complicado para la inmensa mayoría de nosotros.
  3. Aprender cosas. Debemos aceptar nuevos desafíos y ejercicios mentales ¿Crees de verdad que Eduardo Punset pasa el día viendo la televisión? A partir de la treintena el cerebro se acomoda ¡démosle caña!
  4. ¡Evita el estrés! este demonio afecta a la capacidad de aprender y de forma fundamental a la memoria, luego ¡relaaaajate!
  5. ¡Duerme! al menos ocho horitas, por más que creas lo contrario, es fundamental para tu mente.
  6. ¡Riete! De ti mismo, los demás y del mundo. El que ríe relativiza las preocupaciones, por lo que ¡impregna de un poquito de "inconsciencia alegre" a tu vida!
  7. Aprovecha tu experiencia, aunque parece que las empresas están "aparcando" a la gente experimentada ¡gran error! estos son los que tienen mayor capacidad para afrontar problemas.
  8. Sigue siendo un niño, los niños son nuestros grandes maestros pues rebosan imaginación, no pierdas esa esencia ¡juega!¡disfruta!¡asume retos!
Espero que este breve recordatorio, te haya ayudado ¡esa era la intención!

Querido Director General:

domingo, 14 de febrero de 2010
Querido Director General:

Permítame que me dirija a usted para recordarle amablemente que yo no soy tan solo una máquina de generar ingresos para la compañía. No soy un recurso más, como una mesa, un ordenador o un software informático. No soy tan solo un número en su cuenta de resultados que aparece en la partida "gastos de personal", ni soy solo un medio de producción.

Soy una persona. Un ser humano, mente, corazón y alma. Tambien querría recordarle que soy padre, amigo, compañero y esposo. Soy tantas cosas que usted no ve, que me entristece.

Me entristece que solo se dirija a mí para pedirme cuentas, y juzgarme en función tan solo de números que no cuadran exactamente con sus previsiones. Quisiera recordarle que los numeros los hacen las personas.Sí, las personas y solo las personas. Las empresas son solo personas que unidas en un propósito luchan por la consecución de unos objetivos. Pero las personas no son números.

Yo tengo una vida. Una vida que no quiero hipotecar en un trabajo, pero no debe enfadarse conmigo por eso y tampoco se confunda, estoy dispuesto a darlo todo mientras esté aquí. Trabajo para vivir y no vivo para trabajar como a veces parece que quisiera usted que yo hiciese. Pero yo se bien que usted tampoco. Porque he visto las fotos de su despacho, usted feliz y sonriente rodeado de su mujer y de sus hijos en el chiringuito de la playa. Usted en el campeonato de mus del sector o usted recibiendo orgulloso aquel premio junto a los compañeros en el torneo de padel de la empresa.

Querido Director no pretenda engañarme, usted también sabe aunque quizás lo olvide a menudo, que esta vida es mucho más que una rentabilidad del 20 o del 50.

Yo quiero trabajar y me gusta lo que hago. Pero tiene que entender que yo quiero más que una simple nomina a final de mes. Yo quiero sentirme parte del equipo, orgulloso de pertenecer a él. Y quiero respetar y apreciar a aquel que ha decido cargar con la mayor responsabilidad, usted. Pero necesito sentirme bien, apreciado, querido y valorado.

Querido Director, yo no soy el enemigo. Yo no soy el golfo que viene a echar horas por un suedo a fin de mes, jugando con el dinero de los accionistas. Si, ya se que algunos lo hacen pero quizás lo hagan porque nunca nadie se preocupó por ellos. Porque no hubo un líder que les ayudó a encauzar sus carreras, a desarrollar el sentido de la responsabilidad, a disfrutar del sentimiento de pertenencia al grupo en pos de un bien común, a sentirse querido y valioso.

Yo se bien que cada uno en esta vida juega un papel, yo sé que usted juega el que quiere jugar. Deje ya de darse tanta importancia a costa de quitársela a los demás. Usted hace lo que le gusta hacer y yo, yo estoy en ello.

Una vez leí que un director general debe "hacer hacer". Que ha de ser un coordinador de esfuerzos, el conductor del carro, el lider que inspira y motiva dando ejemplo.

Sonríame por la mañana, preocúpese por mis asuntos, ayúdeme a superarme, ayúdeme a disfrutar del tiempo que paso en la oficina. Ayúdeme y yo le ayudaré.

Querido director, ¿de verdad cree que estamos aquí para otra cosa que no sea para ayudarnos los unos a los otros a ser felices? Cada uno en su papel.

Algun día nos jubilaremos y nos encontraremos quizás paseando por el parque, de la mano de nuestros nietos, ¿y sabe qué? me gustaría alegrarme de verle y darle un abrazo y recordar los años pasados, compartidos, luchados, disfrutados, juntos, formando equipo.

Un día alguien me dijo que yo era un mercenario, que cambiaba de empresa con frecuencia y él daba por sentado que lo hacía por dinero. Se sorprendió cuando le dije que tenía razón, que era un mercenario pero no un mercenario dispuesto a luchar donde mejor le paguasen si no allí donde mejor le tratasen.

Mire señor director, esta vida es extraña. Nos pasamos la mayor parte del tiempo en el trabajo en busca del dorado. Seamos rentables, debemos serlo pero solo compensará el esfuerzo si lo hacemos juntos y disfrutamos en el camino, juntos, remando en la misma direccion, en el mismo barco. Si no es así, no cuente conmigo. Yo ya no busco el dorado, busco sentirme bien, ser feliz, disfrutar el momento, ayudar, compartir y sentirme apreciado por los míos. Busco mi sitio como seguramente usted también lo haga.

Solo hay una manera de conseguir cualquier objetivo y es haciéndolo juntos. Solos, no conseguiremos nada que valga la pena. No se aisle en su despacho, detrás de esa mesa tan grande, de ese traje tan caro y esos zapatos de marca.

En verdad somos las misma cosa creyendo tener objetivos diferentes, pero al final tanto usted como yo solo queremos ser felices mientras andemos por este extraño mundo que nos empeñamos en hacer hostil usted y yo. Yo me rindo. Ya no le veré más como el enemigo, el patrón o un negrero. Ya no quiero hacerlo más.

Recuerde que estamos en el mismo barco, asi que cuando me mire, vea solo lo que nos une y no lo que nos separa.

Perdone mi atrevimiento.
Con aprecio.
Firmado:
Una persona, una mente, un corazón, un alma.

¿Te pruebas mis zapatos? (acerca de la empatía)

¿Caes bien a la gente? ¿Escuchas con atención a los demás? ¿Sueles trasmitir “feeling” al que tienes enfrente? ¿Te sueles poner en la piel del otro? Si has respondido que sí a estas preguntas, podemos atrevernos a decir que con gran probabilidad eres una persona con empatía.

 Según Howard Gardner, empatía es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir, es lo que denomina la inteligencia interpersonal. Esta palabra de origen griego, estaba formada por dos términos  “en el interior de” + “sufrimiento, lo que se sufre”. En lenguaje llano y directo podríamos decir que es saber leer entre líneas los sentimientos de otra persona, comprendiéndolos e intentando sentirlos como nuestros. Es ponerse las gafas del que tienes enfrente e intentar mirar a través de estas, como si fuesen tuyas. 

Hasta aquí todo correcto, pero analicemos las últimas palabras que hemos dicho  “…como si fuesen tuyas”, el tema está claro, no puedes sentir lo mismo pues ¡diantre! ¡No son tuyas! Quiero decir con esto que el ponerse la “camiseta” del otro es más difícil de lo que parece, ya que nos podemos intentar poner en el lugar del otro, pero siempre con nuestra forma de pensar y de entender el mundo, es decir “ponerse” en la piel del otro, no es lo mismo que “estar” en la piel del otro.

Por eso podemos decir que la empatía que es un rasgo diferencial de las personas exitosas, de los “homo exitosus. Las personas con empatía son capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso, suelen poseer un alto reconocimiento social, ya que se anticipan a las necesidades de los demás, antes incluso de que estos sean conscientes de ellas, y saben identificar y aprovechar esta cualidad como una potente arma comunicativa.


¿Podemos mejorar nuestra empatía con los demás? Creo que en algunas personas esta característica vendría casi incorporada de serie, aunque para otros es una decisión de índole personal, quieren ponerse en la piel de otro y lo intentan, consiguiéndolo en algunas ocasiones. Según los estudios esta característica se desarrolla en los 8 o 10 primeros años de vida, por lo que si tienes hijos en esta edad, creo que te merecerá la pena ayudarles a desarrollarla.

Stephen Covey, autor de los 7 hábitos de las personas altamente efectiva dijo: “primero trata de entender al otro, después intenta que te entiendan a ti”. Primero escucha, deja hablar a tu interlocutor, y luego expón tu tus ideas… después de escuchar, analiza el problema y luego aconseja, pero nunca al revés.

La empatía es un mecanismo de flexibilidad mental, de apertura de puertas hacia nuevas ideas y nuevas formas de pensar que quizás de otra forma no hubieran llegado a tu interior, de esta forma podremos enfocar problemas con más armas que el que no es una persona empática. Debe ser un arma utilizada con delicadeza, y por qué no, con cariño y amor, dejando abierta la puerta al error, sin sentenciar ¿Cómo vas a dictar sentencia si no eres el otro? Es el otro el que tiene que tomar sus decisiones, ayúdale, si, pero sin cerrar caminos.
Uno de los puntos fuertes de las personas empáticas, es que para ellos no existe la verdad absoluta, tienen la cintura flexible, y una afirmación  o una negación tienen siempre matices, dejando libertad al que tenemos enfrente para decidir.

Mahatma Gandhi dijo: “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo, terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”
La empatía debe salir del centro de tu corazón, no se puede construir de forma artificial, por ejemplo podremos trabajar mucho y desarrollar un gran lenguaje verbal, pero si en cambio de forma simultánea no miramos a nuestro interlocutor con sinceridad, demostrándole con palabras y actos que les comprendemos, pensarán que somos vulgares encantadores de serpientes… debemos cambiar nuestros cimientos internos, nuestra forma de sentir para llegar a alcanzar un alto grado de empatía con la gente.

Podemos acabar diciendo que la empatía es un ingrediente fundamental para ser feliz, para tener éxito feliz, para ser más humano y quizás si la desarrollamos sea una forma de ir desterrando el egoísmo de nuestro mundo ¿no crees?
¡Hasta otro momento!

Nelson Mandela, veinte años después

jueves, 11 de febrero de 2010
No creo que haga falta presentaciones, hoy estamos de celebración, de aniversario, hace dos décadas de la excarcelación de Nelson Mandela el 11 de febrero de 1990, veinte años que sumados a los veintisiete que estuvo en prisión, le convirtieron en el gran símbolo en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y el racismo a nivel mundial. 

Creo que debemos estar agradecidos a este hombre por su fuerza y su lucha, por aportar su granito en la consecución de un mundo más justo, en alcanzar un mejor mundo.

El señor Mandela, entre otros galardones fue premio Nobel de la Paz en 1993, - algo que no creó controversias como pudiera ser el último del 2009 para el Sr. Barack Obama ¿No habría sido más adecuado esperar a la finalización de su mandato? - Asimismo fue Presidente de Sudáfrica desde 1993 a 1999, algo que parece sacado de una película... de una celda a dirigir una nación.

El motivo de la presencia en nuestro blog del Sr. Mandela es sin duda por su carácter de triunfador, su increíble lucha durante toda una vida, su coraje en la búsqueda de un objetivo, su perseverancia pese a estar entre cuatro frías paredes tantísimos años, en definitiva por aglutinar todas las características del "homo exitosus", ¿sigo? Paciencia, fe en si mismo, dar su vida por su pueblo... estuvo apresado, pero no permitió que encarcelaran sus ideas, ni su ilusión... 

Para finalizar te quiero adjuntar una bonita reflexión del propio Mandela:
“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados, nuestro miedo más profundo es que seamos poderosos más allá de cualquier medida. 
Es nuestra luz, no nuestro lado oscuro lo que más miedo nos da. Nos preguntamos a nosotros mismos: ¿quién soy yo para ser brillante, bello, con talento y fabulosos? 
En realidad ¿quién eres tú para no serlo? El hecho de que juegues a ser insignificante no le sirve de nada al mundo. No hay nada de iluminado en encogerse para que la gente a tu alrededor no se sienta insegura. 
Se supone que todos tenemos que brillar, tal y como hacen los niños. Hemos nacido para manifestar la gloria del Dios que tenemos dentro, y esto no está solo en alguno de nosotros:está en todos. 
Y así cuando dejamos a nuestra luz brillar, estamos dando permiso a otros para hacer lo mismo. Y cuando nos liberamos de nuestro miedo, nuestra simple presencia automáticamente libera a otros"
¿No te suponen estas palabras un estimulo para intentar mejorar? Fíjate en su ejemplo, más abajo no pudo estar, pero no permitió que su mente se derrumbase... si pasas por un mal momento, recuerda su nombre y empuja hacia delante... no permitas que nadie te "encarcele" en ningún aspecto de tu vida, solo tú eres el dueño de tu destino.

¡Que tengas buen día!

La conciliación de la vida laboral y familiar

miércoles, 3 de febrero de 2010
Hoy he pasado un rato muy agradable almorzando con un par de buenos amigos de la época de la facultad, de esos que afortunadamente creo conservaré para toda la vida.

Es una comida que realizamos últimamente con mayor asiduidad y que en el día de hoy tenía un motivo para el regocijo común, y en particular para el de uno de ellos.

Este, directivo en una empresa situada en un sector estrella hace años pero ahora en el ojo del huracán - no mencionemos nombres, todos lo tenemos en la punta de la lengua - se había visto obligado a buscar trabajo  antes de que su empresa, acuciada por la crisis, decidiese prescindir de sus servicios.

La búsqueda no resultó fácil, había durado meses pese a su elevada experiencia y cualificación - entre otros, un MBA de escuela de prestigio internacional le avala - los tiempos no acompañaban, pero al final otra compañia, la cual hace años había protagonizado multitud de portadas de la prensa económica de este país, decidió contar con sus servicios.

Todo parecía maravilloso, había escapado del infierno empresarial en el que se hallaba sumido en los últimos años, y de su drama humano, y conseguía arribar a una bahía aparentemente protegida. Hasta aquí todo correcto, pero se nos ocurrió preguntarle por el horario habitual y una mueca desfiguró su rostro: "Bueno, mañana y tarde, hasta las ocho"... nos dijo con tristeza.

Se que mi amigo es de los que trabaja y mucho, de hecho hace años compartimos muchas horas trabajando en una empresa juntos y es de los que sabe remangarse... doy fe.
Quizás seas de los que cree que un directivo no tiene horario - por su cargo o por lo que gana - craso error, ya que debe tenerlo, y debe ser compatible siempre con su vida familiar... de esa forma rendirá mucho más.

 Este hombre tiene dos niños de corta edad para los cuales, entre salir de casa y llegar por la noche de vuelta , tendrá que filmarse en vídeo para que le recuerden de nuevo los fines de semana.

Esta situación se me antoja en el siglo XXI de tercermundista, fruto de la costumbre arraigada desde hace años en los que se instauró la presencia del empleado de sol a sol, sin pensar en cuanto se producía, había y hay que estar, porque irse pronto esta mal visto. "¡Tuve unas reunión a las ocho de la tarde!" he oido decir alguna vez con orgullo a algún tarado adicto al trabajo, con sinceridad, no es para decirlo en público.

Te daré un dato, en el año 2007, El IESE y Adecco publicaron un estudio que concluye que España es el país europeo en el que más larga es la jornada laboral y menor rendimiento se produce por hora trabajada, es decir nos pasamos el día en la empresa pero somos los que menos producimos (PIB por empleado). ¿Es que acaso nos tocamos las narices en el trabajo?¿quizás es que al estar tantas horas "regulamos" nuestras fuerzas para ascender la pendiente en forma de semana que nos toca vivir?

En mi opinión,  debemos cambiar esta forma de trabajar de forma radical, si en los países anglosajones o nórdicos, por poner un ejemplo, producen más en menos tiempo ¿no sería conveniente estudiar con detenimiento sus patrones de organización y conductas?
Un empleado feliz está comprobado que enfoca los problemas de otra forma, con alegria, optimismo y empuje, y para ello conciliar su vida laboral y familiar es fundamental, debe tener ocio, deporte, familia e incluso sexo, que a algunos no les debe quedar ganas ni para eso.

Dijimos en su momento que en tiempos de crisis (crisis ¿que crisis?), lo que se debía hacer era ser valiente, aprovechar sus oportunidades y evolucionar ¡ Pues trabajemos como este siglo se merece, y no como en la Edad Media!

Estoy convencido de que tenemos magníficos profesionales dirigiendo nuestras empresas, lo único que deseo es que sean tan valientes en el ámbito laboral, como lo son tomando decisiones de otro tipo.

La empresa que sepa adaptarse y dispare primero con "innovación laboral" en los tiempos que corren, será capaz de afrontar el despegue económico montada en su tabla sobre la cresta de la ola, pues un equipo humano feliz, conciliado y con el apoyo de sus familias, tirará del carro con inteligencia y entrega hasta la consecución de sus objetivos.

Tu tienes el reloj, yo tengo el tiempo.

martes, 2 de febrero de 2010





Aunque ya lo había recibido por mail antes, ayer ayer mi cuñado y amigo David me remitió esta entrevista que publicó el periódico La Vanguardia el 1 de febrero de 2007 a Moussa Ag Assarid , el mayor de trece hermanos de una familia nómada de tuaregs que nació al norte de Mali en 1975 y en 1999 se trasladó a Francia para estudiar. Esta vez, la leí pausadamente y consiguió golpear mis sensaciones.





Es el autor de “En el desierto no hay atascos”, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental, y si todavía no la has leido con seguridad te despertará alguna emoción o sentimiento que te merezca la pena. La bonita entrevista es la siguiente:




No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo
¡Qué turbante tan hermoso…!
Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

Es de un azul bellísimo…


A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?


Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

¿Por qué?


Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

¿Quiénes son los tuareg?


Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

¿Cuántos son?


Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

¿A qué se dedican?


Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

¿De verdad tan silencioso es el desierto?


Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?


Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

¿Sí? No parece muy estimulante. ..


Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

Saber eso es valioso, sin duda…


Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?


Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?


Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…


Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

Qué abundancia, qué derroche, ¿no?


¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

¿Tanto como eso?


Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

¿Qué pasó con su familia?


Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

¿De dónde salió esa pasión por la escuela?


De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

Y lo logró.


Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

¡Un tuareg en la universidad. ..!


Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?


Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.


Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

Fascinante, desde luego…


Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

Qué paz…


Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Kaizen, la mejora continua

lunes, 1 de febrero de 2010






Este término japonés, habitualmente utilizado en el mundo de la empresa, es considerado a nivel académico como una metodología de incremento de calidad corporativo, de reputado prestigio.






En las empresas se aplica como un sistema de progreso que haga evolucionar de forma positiva la eficacia, la calidad del producto, los costes y el ambiente de trabajo. En definitiva la de introducción de pequeñas mejoras continuas en los procesos, de una manera incesante.





Partiendo de su que en su origen etimológico, Kai significa cambio, y zen mejora. Es una técnica nacida a partir del zen, que toma como base su filosofía, convirtiéndose en una manera de vivir. El Kaizen Vital, que es el que a nosotros hoy nos interesa, debería ser un tatuaje que todo buscador del éxito feliz, llevase impreso en su alma, hasta fundirlo con su ADN… nos puede valer para nuestra vida personal, y la profesional, si es que queremos diferenciarla. El Kaizen tiene su importancia para acelerar procesos, como el crecimiento personal, espiritual o profesional, factor de aceleración que nos puede venir de perlas para acercarnos lo más posible a la excelencia.





Algunos de los componentes del Kaizen son viejos amigos nuestros como la constancia, la paciencia o la perseverancia. La constancia, puesto que para llegar a algún sitio hay que recorrer el 100 por 100 del camino, no podemos bajarnos del barco a mitad de travesía. Asimismo cualquier cambio requiere paciencia para aclimatarnos a las nuevas circunstancias y tesón para alcanzar el puerto.





En el Kaizen, los grandes cambios parten de pequeños pasos, que efectuados de manera tranquila pero sin pausa, nos van a permitir eliminar resistencias que mentalmente nos creamos y que nos impiden alcanzar el resultado. Poco a poco, y tras el análisis de nuestro interior con minuciosidad, debemos implementar procesos endógenos que nos faciliten alcanzar el objetivo.





Se trata de un pequeño cambio suplementario cada día, dado que es más sencillo de conseguir, y evitamos el desánimo. Desde luego que no es fácil, pero en todos los ámbitos de tu vida un pequeño cambio diario puede representar al cabo de meses, un salto evolutivo significativo.





Debemos tener en cuenta que quienes están abiertos a nuevos horizontes, suelen ser los que alcanzan niveles más altos de realización en todos los campos de la vida, ¿a que jamás has admirado a personas de mente cerrada?





El Kaizen vital, al igual que las artes marciales, requieren de guía, práctica y una firme voluntad de logro. El aprendiz va descubriendo las leyes que rigen el tejido de la vida, y con entrenamiento se va comprometiendo a obtener los mejores resultados, en este caso de nosotros mismos.





El admirado Anthony Robbins comentó: 





"El camino hacia el triunfo puede describirse así, saber a dónde se quiere ir, emprender la acción, ir viendo los resultados que se obtienen y mostrarse flexible para realizar cambios hasta alcanzar el éxito".





De esta frase, podemos acabar resumiendo en grandes trazos los principios del Kaizen: planificar, realizar, evaluar, accionar.





¿Cuándo empezamos?

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