¿lo das todo en la cancha?

martes, 20 de abril de 2010


Hace unos días y acompañado de algunos amigos, surgió el típico debate futbolístico alrededor del nuevo partido del siglo  y en el trascurso de esa acalorada discusión –todos sabemos que el futbol saca de nosotros nuestros instintos más primitivos- alguien dijo un comentario que me gustaría analizar contigo: “¡Con lo que cobran, y encima jugando al futbol! … yo lo daría todo ¡me comería hasta el césped!”
Aquello me hizo recapacitar acerca del trabajo y del talento… y acerca de nuestro camino en la búsqueda del éxito personal. Aquella frase denotaba algo que llevamos en nuestro interior impreso: con una buena remuneración, realizando una actividad que nos apasione, lo  daríamos todo en nuestra empresa y yo me pregunto ¿y sin estos dos componentes? ¿no damos el 100% en nuestro trabajo?
Uno de los grandes errores que hay que esquivar es el de creer que desarrollamos un trabajo inferior a nuestro talento, dado que de esta manera estamos poniéndonos cortapisas a nuestros triunfos venideros. Si tenemos talento, que lo tenemos todos, y nos esforzamos y centramos en lo que hacemos acabaremos llegando donde merecemos estar, esto no lo dudes.
El talento crece con ejercicio, no debemos esperar a que nos llegue lo que deseamos para entonces calentar y ponernos a hacer “flexiones”, quizás sea demasiado tarde, sino que debemos hacer gimnasia siempre, todos los días, preparando la maquinaria para que esté siempre a punto. Recuerda que el éxito es un camino, una actitud vital, no un objetivo ¡y puede aparecer en cualquier momento!
Viéndolo desde otro punto de vista, el éxito está estrechamente vinculado a la honestidad, a la ética, por lo que si no somos honestos con nuestra forma de afrontar la vida, con nosotros mismos, con nuestra forma de ganarnos la vida,  y con los demás, difícilmente el éxito feliz llamará a nuestra puerta, si aparece, será un mero espejismo, una ilusión disfrazada de dinero, fama, aparente felicidad, o lo que sea ,pero desaparecerá como las nubes después de una tormenta primaveral, y nos devolverá a nuestra dura realidad.
Debemos cambiar nuestra forma de pensar de raíz,  lo importante es que de nuestra cabecita erradiquemos la idea de preguntarnos ¿qué es lo que mi trabajo me da a cambio?, pues ello nos puede traer insatisfacción y frustración,  y debemos introducir la idea que nuestra situación evolucionará si estamos dispuestos a pensar en lo que nosotros podemos poner encima de la mesa, y no lo que cogemos de ella, John F. Kennedy dijo a sus compatriotas lo mismo, pero con otras palabras: “No te preguntes que puede hacer tu país por ti, preguntate que puedes hacer tú por tu país”.
De esta forma nuestra motivación cambiará y el éxito irá apareciendo en nuestras vidas de una u otra forma ¿o no te acuerdas que eres el imán más poderoso del mundo?
Recuerda que todos podemos crecer estemos donde estemos, depende de nosotros y si no que se lo digan a un solitario cactus ¿no crees? 

Paulo Coelho, ser como el río que fluye

lunes, 12 de abril de 2010


En esta entrada de hoy, podemos aplicar eso de "una imagen vale más que mil palabras", algo con lo que no siempre comulgo, pues en mi opinión la imaginación de uno mismo queda frenada y nuestro cerebro no tiene que trabajar... y si no se ejercita, acabamos muriendo en vida.
Fue una agradable sorpresa ver que uno de vosotros, Nacho, había publicado este vídeo en la página de la factoría del éxito en  facebook, y creo que merecía la pena que tuviese un mayor alcance, que llegase a más de vosotros... por eso está aquí, es muy breve, 3 minutitos justos, y creo con seguridad que algo positivo te aportará.
Como podrás comprobar son frases inspiradoras y con un fuerte contenido motivacional del libro de Paulo Coelho, "como el río que fluye", el cual , casualidades de la vida, llevaba un tiempo "aparcado en mi mesilla" y que tras visionar este vídeo he sentido debía retomar...
¡Gracias, Don Paulo!
Y a tí: ¡Que tengas buen día!

¿Nos esforzamos de verdad?

jueves, 8 de abril de 2010
Esto del éxito es algo muy serio, sí señor, muy serio. Aunque me atrevo a decir que en los últimos años ha perdido el autentico valor que debemos darle a tan preciado bien, o debemos decir ¿tan preciado premio al esfuerzo?
¿Qué por qué digo esto? Pues quizás porque en los últimos años hemos estado acostumbrados a conseguir un gran resultado con relativamente poco esfuerzo por nuestra parte. Si, seamos sinceros, ni hemos vivido guerras, posguerras, ni depresiones, es decir la gran mayoría de nosotros no hemos tenido que exprimir nuestros talentos naturales para vencer a los elementos, lo hemos tenido más fácil… y ahora cuesta, y mucho pues no estamos entrenados para el autentico esfuerzo.
Hoy en día todo ha cambiado, el mundo está en una profunda transformación económica, espiritual, laboral, tecnológica, ¡hasta las relaciones humanas están cambiado! por lo que hoy en día  todos los pilares que nos sustentaban ya no están en su sitio. Con lo cual si queremos algo ¡debemos movernos!
Si queremos alcanzar la felicidad, el verdadero éxito, debemos empezar por  hacer un recuento de nuestras habilidades, de nuestros talentos, y potenciarlos… debemos preguntarnos ¿nuestra ambición es alcanzable? ¿Cómo podemos mejorar? ¿Nuestras capacidades innatas están alineadas con nuestros objetivos vitales?  Debemos disciplinar y entrenar nuestras capacidades para sacarlas el máximo provecho, con previsión y como no, con esfuerzo… mal que nos pese.
Pero únicamente con esfuerzo no vamos a conseguir llegar arriba.  Cuando empezamos a sacar partido de nuestros talentos, cuando estos empiezan a destacar en el terreno de juego, la imaginación dará un toque de color a nuestras capacidades, marcará la diferencia.
Cuando no utilizamos la imaginación, nuestra vida se vuelve rutinaria, nos volvemos complacientes, y esto es fatídico para que la creatividad aparezca en nuestras habilidades, y la creatividad es fundamental para nuestro éxito… para una vida plena.
Si al color que la imaginación da a nuestro talento, le añadimos la luz que como barniz le da el entusiasmo haciendo que todo resplandezca ¡el lienzo de nuestra vida estará rebosante de alegría, camino del triunfo!
Pero no olvidemos jamás que el entusiasmo, la imaginación, e incluso el propósito necesitan para triunfar un esfuerzo consistente y con decisión ¡debemos poner toda la carne en el asador!
El camino no es fácil, no lo olvidemos nunca, pero tampoco olvidemos que nosotros tenemos recursos para salir adelante, y siempre, siempre, podemos ir más allá de donde creemos… ¡esfuerzate!¡merecerá la pena!

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